Importancia de la agrodiversidad
Colombia, potencia mundial en biodiversidad, enfrenta desafíos en sistemas pecuarios. La agrodiversidad emerge como clave para la sostenibilidad, mejorando producción y seguridad alimentaria.
Por Luis Altahona I. Introducción Con más de 50.000 especies registradas y cerca de 31 millones de hectáreas protegidas, equivalentes al 15% del territorio nacional, Colombia ocupa el segundo lugar a nivel mundial en biodiversidad y está entre las 12 naciones más megadiversas del planeta (MADS, 2022). Por su parte en el Caribe Colombiano, encontramos diversos ensambles vegetales que incluyen desde bosques secos con follaje caedizo hasta los bosques muy húmedos pluviales Rangel-Ch. (2015). Los sistemas de producción pecuarios en la región caribe, se han caracterizado por ser extensivos y extractivos, afectando la flora y fauna de los ecosistemas donde se desarrollan, haciéndolos menos eficientes, sostenibles y resilientes. No obstante, la introducción del concepto de agrodiversidad y su aporte a algunos sistemas de productivos en esta región, ha generado que cambien los paradigmas respecto a este tipo de alternativas de producción; debido a que además de mejorar los indicadores productivos y socioeconómicos de quienes las implementan, salvaguarda los objetivos principales de estas prácticas como son la seguridad alimentaria, adaptación y mitigación al cambio climático e integración con las tendencia al desarrollo rural en el país. II. Aportes de la agrodiversidad a la sostenibilidad de sistemas pecuarios Thrupp (2000) indicó que la agrobiodiversidad es un componente fundamental de los sistemas productivos en el mundo, que involucra muchos recursos biológicos, indispensables para el ciclo de los nutrientes, la estabilidad y la productividad. Dentro del desarrollo de sistemas de producción sostenible, es necesario contar con una oferta de materiales eficientes en la toma de nutrientes, resistentes o tolerancia a plagas y enfermedades, con menor dependencia de insumos externos y con posibilidades de su inclusión en sistemas de producción múltiple, que permitan la utilización industrial de los productos derivados de la actividad agropecuaria (Lobo, 2008). En términos pecuarios, para que un sistema sea sostenible y competitivo debe integrar factores no solamente inherentes a la producción animal y su relación con factores ambientales, socio-culturales y económicos, sino también aquellos relacionados con la globalización, la inocuidad y seguridad alimentaria y la adaptabilidad a áreas geográficas particulares (Rodríguez Carías, 2013).