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Opinión

Humboldt: Investigador Único

Samuel Morales Turizo
Samuel Morales Turizo
Columnista
20 de septiembre de 2024

Alexander von Humboldt, rico, culto y aventurero, llegó a América por accidente. Este naturalista alemán exploró y revolucionó la ciencia, dejando un legado perdurable en el Caribe colombiano.

Por Samuel Morales Turizo Este alemán, rico, culto, aristocrático, amigo de los reyes, cartógrafo, investigador, naturalista, homosexual, tenía muy buen humor. Fue en la casa finca que sus progenitores tenían en un pueblito cercano a Berlín donde Alexander Von Humboldt empezó a perseguir libélulas (nombre de cualquiera de las 5 mil especies de insectos), a realizar experimentos con lagartijas. El rumbo de su viaje fue confuso, vino a América por accidente. Tenía la intención de irse para Egipto, pero el velero que lo llevaría a él y al científico francés Aimé Bonpland demoró meses en arribar. Así que los aventureros decidieron variar de ruta y se fueron a Madrid. Ahí resolvieron que harían una expedición a las colonias españolas en América. Humboldt estaba demente. Al venir al nuevo mundo en 1799, no tenía pericia de ninguna índole, no sabía nadar, no poseía la actitud cómo resistir a la mordedura de serpientes, carecía del vigor y el estado físico necesario para huir de las garras de los tigres o de las mandíbulas de caimanes. Humboldt nunca tuvo la costumbre de usar guantes para protegerse en sus escaladas, entre ellas al Chimborazo, menos cuando manipuló pirañas en el Amazonas. Disfrutaba de un zoológico en la estrecha e inestable canoa, con la que navegó el Orinoco. Siete loros, un tucán, un perro, un pájaro león, dos pavas de monte y ocho monos se integraron a su viaje. América fue un medio perfecto para sus investigaciones en astronomía, biología, zoología, botánica y antropología. Para su herbario (colección de plantas secas) recogió más de 6 mil plantas, 3 mil 200 eran desconocidas y escribió nueve diarios durante su viaje. Amplió considerablemente el campo de la geografía en las que introdujo la climatología, la morfología terrestre, la oceanografía y la geografía vegetal. Humboldt y Bonpland, recorrieron nuestro territorio especialmente a Turbaco, Ternera, lo que es hoy Cartagena, el río Magdalena, Arjona, Barranca Nueva, Barranca Vieja, Mahates, Zambrano, Pasacaballos, el canal del Dique, el río Sinú (Investigó el corozo), estos lugares los estudiaron con minuciosidad científica. Durante su ruta por la región del Caribe observó una espesa floresta dominada por palmeras, selvas pantanosas y sombrías, caminos estrechos. Por las noches el fosforescente cocuyo le servía frecuentemente de guía. Después de una larga permanencia en Turbaco, dice Humboldt en su diario de viajero, por el río Magdalena, “este pueblo es inmensamente rico en observaciones sobre plantas, anatomía animal y química de aire”. Humboldt también señalaba “que no hay remedio más expedito que el cambio de clima”. Humboldt fue el primer científico, viajero y explorador libre de las ataduras políticas. Era acatado y venerado. Era como un Einstein. Sabía vender su imagen y sus libros. Regalaba litografías con su firma. En lo que concierne a su vida privada, solo algunos amigos sabían que sentía pasión por los hombres. Francisco José “El sabio” Caldas lamentó en 1802 la amistad de Humboldt con “jóvenes obscenos, disolutos”. Humboldt demostró la humildad, la perseverancia y que todos los seres humanos que habitan el planeta tierra tienen la oportunidad de sobresalir con méritos propios y no caer en la arrogancia, algo que las nuevas generaciones deberían tener presente. Han pasado 218 años de su llegada al caribe colombiano, especialmente a Cartagena de Indias.