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Opinión

Hoy decide el país

Bibiana María Guerra de los Ríos
Bibiana María Guerra de los Ríos
Columnista
8 de marzo de 2026

Hoy Colombia vuelve a las urnas. En un país donde solemos quejarnos mucho de la política, pero participamos poco en ella, vale la pena recordar algo simple: votar no es solo un derecho, es una responsabilidad con el país que queremos construir.

Hoy Colombia vuelve a las urnas. En un país donde solemos quejarnos mucho de la política, pero participamos poco en ella, vale la pena recordar algo simple: votar no es solo un derecho, es una responsabilidad con el país que queremos construir. Los últimos cuatro años han sido especialmente duros. La incertidumbre política, las tensiones institucionales, las reformas estructurales mal planteadas o mal tramitadas y una economía que intenta mantenerse a flote en medio de mensajes contradictorios han puesto a prueba la estabilidad del país. En este contexto, estas elecciones no son una cita menor: son una oportunidad para reequilibrar el rumbo institucional de Colombia. Hay al menos tres razones claras para salir a votar. La primera es el Congreso. Aunque muchas veces el Congreso de la República se percibe como un escenario caótico, y no pocas veces lo ha sido en el último periodo, lo cierto es que en estos años ha cumplido una función clave en cualquier democracia: servir de contrapeso al poder ejecutivo. Es verdad que los debates ya no tienen la profundidad ni la altura que muchos recuerdan de otras épocas, pero aun así el Congreso ha logrado contener, moderar o corregir varias reformas impulsadas por el gobierno que generaban preocupación técnica, institucional o fiscal. Ese equilibrio entre poderes no es un capricho: es lo que evita decisiones precipitadas que pueden afectar al país durante décadas. Elegir bien Senado y Cámara no es un detalle; es definir quién tendrá la responsabilidad de debatir, corregir o detener las políticas que marcarán nuestro futuro. La segunda razón son las consultas. Tres mecanismos distintos permitirán a los ciudadanos expresar con claridad sus preferencias dentro de los proyectos políticos que compiten por el rumbo del país. Si hay verdadera convicción por un liderazgo o una visión de país, el voto en consulta es la forma más directa de respaldarlo. Las consultas no son un trámite menor: son el momento en que los ciudadanos empiezan a definir quién llegará con fuerza a la contienda presidencial. Y hay una tercera razón, quizás la más importante: la participación. Colombia tiene cerca de 39 millones de ciudadanos habilitados para votar, pero históricamente la abstención ronda el 45% o 50%. Es decir, casi la mitad del país decide quedarse en casa mientras otros toman decisiones que nos afectan a todos. En las últimas elecciones presidenciales vimos una participación cercana al 58%, una de las más altas en décadas. Esa cifra demuestra que cuando los ciudadanos sienten que hay mucho en juego, sí salen a votar. Hoy también hay mucho en juego. El país necesita estabilidad institucional, claridad económica y confianza en las reglas del juego. Necesita un debate político serio, menos estridencia y más responsabilidad. Y para que eso ocurra, la participación ciudadana es fundamental. Las democracias no se debilitan únicamente por malas decisiones de los gobernantes. También se debilitan cuando los ciudadanos se desconectan de ellas. Por eso hoy la invitación es simple: salir a votar. Informarse, elegir con criterio y participar. Porque, al final, el rumbo del país no lo define solo quien gobierna, sino también quienes deciden, o no, participar en la democracia.