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Opinión

Homo homini lupus

Olga Lucía Bustamante Madrid
Olga Lucía Bustamante Madrid
Columnista
17 de diciembre de 2022

El universo, desde lo micro hasta las galaxias, revela un mundo invisible y complejo. Entenderlo es clave para evitar dañar el planeta y la vida, según el análisis.

Por: Olga Lucía Bustamante Madrid. Eso que a simple vista no vemos, pero está ahí, es un micromundo invisible a nuestros ojos, porque está en una escala muchísimo menor a la humana. En él anida todo un mini macro universo, con vida propia. Mecanismos autónomos y autosuficientes mantienen en equilibrio todos los sistemas que lo conforman. Desde lo micro, hasta la organización de las galaxias, responden a leyes del Arquitecto del Universo, inaccesible a la inteligencia humana.  La capacidad de ‘percibir’, solo la vida latente, nos ha llevado a contemplarla con indiferencia, motivo por el cual le hemos hecho mucho daño al planeta y a sus habitantes. El micro mundo físico y el plano espiritual, son las barreras para la comprensión de la existencia. La historia genética de la humanidad y de la naturaleza, está guardada y protegida en ese nicho oculto.  Existe y está a disposición del bienestar de todos, pero lejos de nuestras decisiones.  Solo lo palpable, degustable y olfateable, creemos que está, porque son realidades visibles. Otras realidades son impalpables, lo que las hace más distantes e incomprensibles. “Lo pequeño e invisible, nos demuestra la grandeza del universo”. ¿Por qué El Creador, decidiría hacerlo tan poco evidente? Si observamos el comportamiento humano, primario y superficial, podemos deducir que la ‘información de valor’ debe ser de difícil acceso. Con el rasero que medimos y compartimos en el plano material, es imposible colocar en nuestras manos decisiones tan significativas y valiosas que pueden representar el final de la especie y de la vida en general.  Las leyes que ordenan el macro y microcosmos son imperturbables e inabordables, intervenir en ellas significa desestabilización y destrucción. La mente humana es inestable y sometida a intereses y gustos poco coherentes en ocasiones. Hasta el punto de ser el hombre el mayor depredador de su especie. Como dijo el filósofo ingles Thomas Hobbes en su obra Leviatán “El hombre es un lobo para el hombre”. “Homo homini lupus”. La ciencia comprueba el funcionamiento de las leyes, más no es su potestad intervenirlas. En ocasiones las regula, cuando la raza humana hace desastres transgrediéndolas.  Creamos a partir de nuestros pensamientos, diseñamos caminos, pero cuando osamos contradecir los mandatos establecidos, vemos derrumbarse ante nuestros ojos, la obra del Creador. “Viendo la fecundidad, la perfección y la belleza de la naturaleza, me atrevo a decir, sin temor a equivocarme, que es la materialización de Dios.” I. Hernández A.