
Histórico incendio, 113 años

Un incendio devastador redujo Sincelejo a escombros el 20 de marzo de 1912. Dos jóvenes hojalateros, sin querer, iniciaron la tragedia que marcó a la ciudad.
Por Aníbal Paternina Padilla El 20 de marzo de 1912 en Sincelejo, los campesinos y obreros marchaban a sus labores cotidianas. Dos jóvenes hojalateros subieron a un techo de zinc de una de las pocas casas de este tipo que existían en aquel año con el fin de tapar unos huecos. Llevaban consigo los implemento para cumplir el trabajo encomendado. Era el viejo caserón de dos plantas del rico hacendado Arturo García, situado en la calle del Comercio. En varias oportunidades soplaron el fogón y unas chispas se escaparon de aquel improvisado aparejo, cayendo en el caballete de otra casa vecina que, preso de las llamas las propagó al resto de viviendas ubicadas en las calles Real, Comercio, Nariño, Chacurí, el Zumbado, principales vías con sus callejones adyacentes. El pueblo quedó reducido a escombros en pocas horas ante la impotencia de sus habitantes. Las pérdidas materiales fueron cuantiosas en una población como Sincelejo esencialmente agrícola que soportó con estoicismo la tragedia. El 21 de marzo de 1912 la ciudad presentaba un cuadro de tristeza por la conflagración del día anterior que se calculó en un 80%. En esta época del voraz incendio se encontraba radicado aquí el amigo de nuestro pueblo Felipe Peñarredonda Bolívar, doctor en Derecho y Ciencias Políticas quién sobrecogido de dolor por el acontecimiento dijo lo siguiente: Resignada como Roma has recibido tu bautismo de llamas y como Cartago, presentas un cuadro yermo al peregrino, todo para sello de tu virtud y consagración de tu gloria, porque un ambiente de vida palpita en tus entrañas calcinadas y un hálito de luz fulgura entre la majestad de tus ruinas. Más tarde, sobre el silencio de tus escombros se levantarán de nuevo los edificios del arte, y la luz de la mañana iluminará el poema de resurrección. Pero, ¿Qué mano edificará sobre el erial de mi tristeza y que Luz dará calor a mi espíritu entumecido por el frío de tu abandono? el viento de adversidad me arroja de tu seno y el destino inflexible ha pronunciado el fallo definitivo que ordena nuestra separación, y es preciso sacudir esta dulce laxitud con que engañas el dolor y das tregua al embate de tu vida. Han transcurrido 113 años de aquel trágico suceso que ha quedado en la historia y el recuerdo de los sincelejanos para la posteridad.