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Opinión

Hecho por IA.

Susana Viera
Susana Viera
Columnista
26 de enero de 2025

La Inteligencia Artificial redefine la creación y comunicación. ChatGPT plantea dilemas sobre autoría en literatura, ciencia y ética. ¿Cómo distinguir lo humano de lo generado por máquinas?

Por Susana Viera La Inteligencia Artificial (IA) está revolucionando la forma en que creamos, pensamos y nos comunicamos. Con herramientas como ChatGPT, se abre un abanico de posibilidades y soluciones, pero también surgen interrogantes y problemáticas: ¿Cómo podemos distinguir lo creado por un programa de lo hecho por un ser humano? ¿Qué significa esta distorsión de autoría para el futuro de la literatura, la ciencia y la ética? Existe una innegable disrupción provocada por el temor a ser reemplazados por una Inteligencia no humana. Es abrumador ver cómo el talento para escribir se ha automatizado. Un ensayo, redactar un artículo técnico o incluso componer una obra literaria puede ser “obra” de una máquina. Y si bien los avances en IA prometen eficiencia y creatividad a gran escala, también lo es que traen consigo un profundo cambio en la noción de autoría, asociada a la idea de un ser humano con talento. Esta condición natural se desdibuja cuando la máquina asume parte de las funciones que antes eran excepcionalmente humanas. La IA puede imitar estilos literarios, replicar la estructura de artículos académicos y hasta construir argumentos complejos. Es la era de grandes dilemas, como el ser o no ser para distinguir lo genuinamente humano y lo hecho por una máquina. En el ámbito académico, el uso de IA para generar ensayos o investigaciones podría llevar a la desvalorización del esfuerzo intelectual. De igual forma, en la literatura, la máquina puede sugerir estructuras narrativas, pero el alma de la historia, los personajes, las emociones, son irremplazables. La IA debe ser vista como una herramienta, pero nunca como un sustituto de la creatividad humana. Para la ciencia, la IA tiene la capacidad de procesar grandes cantidades de información y crear borradores iniciales para facilitar el trabajo de miles de personas.  El reto está en cómo usar la IA para mejorar, no para sustituir el proceso mental que caracteriza al ser humano. Plagiar utilizando una máquina puede ser ahora más difícil de detectar que nunca. Esto pone en riesgo no solo las normas éticas sino la capacidad creativa del espíritu humano. Es importante mantener la honestidad y la integridad intelectual. Querido lector, es posible que este texto que acabas de leer haya sido generado por un objeto corazón, sin recuerdos, sin vivencias propias, pero que ha aprendido a organizar palabras y a formar ideas, imitando mi estilo. Mi columna tiene un propósito: provocar una reflexión sobre la diferencia de un texto escrito con pasión y lo que puede producir una IA. ¿No es acaso, la pasión, la que hace única la naturaleza humana?