
Hacia una salud mental accesible

En el Día Mundial de la Salud Mental, un estudio revela que 6 de cada 10 colombianos sufren problemas. Servicios y acceso son deficientes, urgiendo soluciones.
Por Manuel Andrés Cadrazco El pasado 10 de octubre fue el Día Mundial de la Salud Mental, y según una encuesta reciente del Ministerio de Salud y Protección Social, 6 de cada 10 colombianos han experimentado problemas de salud mental en algún momento de sus vidas. 7 de cada 10 señalan que en consultas médicas no se les pregunta sobre su salud mental, y la calidad de los servicios de salud mental en el país no parece satisfacer a la población, ya que el 34,6% califica a estos servicios como "Malo" o "Muy malo", mientras que el 40,6% los considera "Regulares". Un aspecto que se viene estudiando recientemente en la formulación de políticas públicas en salud mental es el de los determinantes sociales: las circunstancias en las que las personas viven y trabajan –como los ingresos, el empleo, la educación, la desigualdad, el género y la etnicidad, entre otras– son factores que afectan la salud mental. Estos se llaman determinantes sociales de la salud mental. La salud mental es una necesidad crucial que sigue siendo inaccesible para muchas personas debido a sus altos costos. Para garantizar que todos puedan recibir la atención que necesitan, es fundamental que los gobiernos adopten medidas que amplíen el acceso y reduzcan las barreras económicas. En primer lugar, se debe ampliar la cobertura de los servicios de salud mental en los sistemas de seguro público y privado. Actualmente, muchos seguros excluyen o limitan la cantidad de consultas psicológicas o psiquiátricas que cubren, dejando a los pacientes con costos elevados. Incluir estos servicios en los paquetes de cobertura básica permitiría que más personas accedieran a ellos sin sufrir una carga financiera insostenible. En segundo lugar, es necesario incrementar la inversión pública en salud mental, fortaleciendo la infraestructura y aumentando el número de profesionales capacitados. Esto incluye la creación de centros de salud mental comunitarios que ofrezcan servicios gratuitos o de bajo costo. La escasez de recursos y personal en este ámbito es un obstáculo importante para quienes buscan atención. Por último, la promoción de la telemedicina y plataformas de atención psicológica a distancia puede reducir los costos y mejorar el acceso, especialmente en zonas rurales o para quienes tienen dificultades para acudir a citas presenciales. El uso de la tecnología puede democratizar el acceso a profesionales de la salud mental, brindando apoyo a aquellos que más lo necesitan.