
Hacia un modelo de turismo: de navidad hacia 2025

Sucre se prepara para recibir turistas en Navidad, pero enfrenta desafíos. El turismo sostenible y la protección del patrimonio cultural son claves para consolidar el destino en 2025.
Por Manuel Cadrazco Martelo El departamento de Sucre, como otros departamentos del Caribe, se prepara para recibir miles de visitantes en la temporada navideña. Sus playas, su rica tradición cultural y su invaluable patrimonio religioso lo convierten en un destino diverso y cautivador. Sin embargo, la gran afluencia de turistas también supone desafíos significativos: la presión sobre los ecosistemas, la saturación de servicios y la falta de apoyo a los pequeños operadores locales. Este diciembre, más que un pico de actividad, debe ser el punto de partida para consolidar a Sucre como un destino clave en 2025, bajo un modelo de turismo sostenible que beneficie a todos los actores y preserve su riqueza natural y cultural. Es crucial integrar sus atractivos culturales y religiosos, el turismo de mar, las rutas por diversos municipios, en un enfoque de nuevo turismo que mire hacia el futuro. Este enfoque diversificado no solo amplía la oferta, sino que también distribuye los beneficios del turismo hacia comunidades que a menudo quedan al margen de las dinámicas económicas de los destinos más populares. El gobierno y los actores privados tienen la responsabilidad de transformar esta temporada en un laboratorio de buenas prácticas. En primer lugar, es fundamental implementar incentivos económicos para los pequeños empresarios turísticos que incorporen la sostenibilidad en sus actividades, ya sea mediante el uso de tecnologías limpias, la promoción de productos locales o el rescate de manifestaciones culturales. Estos incentivos pueden materializarse en créditos blandos, capacitaciones y campañas de promoción específica que destaquen el valor único de cada destino. Además, es imperativo regular la capacidad de carga no solo en las playas, sino también en zonas culturales y religiosas que puedan ser vulnerables al turismo masivo. El control del flujo de visitantes garantizará la conservación de estos espacios y una experiencia más auténtica para los turistas. Finalmente, debe priorizarse la capacitación de los operadores locales. Desde guías turísticos hasta artesanos, todos deben estar equipados con herramientas para ofrecer servicios de calidad, contar historias significativas sobre su región y atender a un viajero cada vez más exigente. Este esfuerzo conjunto permitirá que Sucre no solo maneje con éxito la temporada alta, sino que también se posicione como un destino modelo en 2025, capaz de ofrecer turismo de sol y playa, pero también experiencias culturales y espirituales que enriquezcan a sus visitantes y habitantes.