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Opinión

Hacia un mejor servicio civil

Manuel Cadrazco Martelo
Manuel Cadrazco Martelo
Columnista
7 de mayo de 2025

La calidad del servicio civil es clave para que los gobiernos funcionen bien y los ciudadanos reciban servicios eficaces. Sin una administración pública fuerte, las mejores políticas quedan en papel y las soluciones reales tardan en llegar.

Por Manuel Cadrazco Martelo La calidad del servicio civil es clave para que los gobiernos funcionen bien y los ciudadanos reciban servicios eficaces. Sin una administración pública fuerte, las mejores políticas quedan en papel y las soluciones reales tardan en llegar. Un reciente estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) señala cinco lecciones esenciales para mejorar la gestión pública en América Latina y el Caribe. Uno de los problemas más grandes es la falta de profesionalización. Aunque se han hecho reformas, el índice de calidad del servicio civil casi no ha mejorado en la última década. Esto significa que muchos países siguen teniendo una administración débil, con procesos que necesitan fortalecerse para garantizar estabilidad y eficiencia en el largo plazo. El estudio también destaca la importancia de controlar mejor el gasto en personal público. En promedio, el empleo estatal representa un tercio del presupuesto de los gobiernos, pero muchas veces no se traduce en una mejor atención a la ciudadanía. Una mejor gestión fiscal permitiría evitar estructuras innecesarias y garantizar que los recursos se utilicen de manera efectiva, generando impacto real en la prestación de servicios. Otro punto clave es la necesidad de potenciar la formación y selección del talento humano. Es fundamental que los procesos de ingreso y promoción dentro del servicio civil valoren la experiencia, las capacidades técnicas y la preparación profesional. Esto garantizará que quienes ocupan estos cargos cuenten con las herramientas necesarias para responder a las demandas ciudadanas de manera eficiente y transparente. La tecnología también juega un papel esencial. La digitalización y el uso de herramientas modernas pueden agilizar trámites, mejorar la transparencia y hacer más eficiente la administración pública, pero esto requiere inversión y voluntad política. Sin estos elementos, los avances quedan dispersos y no generan cambios sostenibles. Por último, el estudio subraya la necesidad de estabilidad institucional. Si los funcionarios cambian constantemente y las políticas no tienen continuidad, las reformas no llegan a buen puerto. Sin estabilidad, las iniciativas de modernización quedan en intentos aislados sin impacto real y con poco seguimiento a largo plazo. Este estudio del BID deja claro que fortalecer el servicio civil no es solo un asunto técnico, sino una necesidad urgente. Si los gobiernos realmente quieren mejorar su gestión, deben combinar reformas estructurales, tecnología y estabilidad para construir una administración pública más eficiente, transparente y cercana a la ciudadanía.