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Opinión

Habla

Olga Leonor Hernández Bustamante
Olga Leonor Hernández Bustamante
Columnista
21 de junio de 2025

Habla. Habla en voz alta y di lo que sientes. Pon en la palabra lo que te atraviesa, no importa que no tengas público ni interlocutor.

Por Olga Leonor Hernández Bustamante Habla. Habla en voz alta y di lo que sientes. Pon en la palabra lo que te atraviesa, no importa que no tengas público ni interlocutor. Puedes hablar solo, en la ducha, mientras te vistes, mientras vas caminando de un lado a otro en las prisas del día. Habla y escúchate. Escucha lo que dices, lo que se repite, lo que expresas una y otra vez. Observa y date cuenta qué historia te estas contando, qué sentimientos o resentimientos guardas y escondes. Conversa contigo mismo todo el tiempo, pero hazlo en voz alta, que escuches tu voz y percibas lo que surge en ti. Mantente atento al hilo de tus pensamientos, a las ideas que tienes, a lo que ocupa tu mente. ¿Aparece solo el trabajo? Puede que encuentres que ese algo que te agobia lo mantienes, sin hacer realmente mucho para cambiarlo ¿Aparece la pareja? ¿De qué manera lo hace? Puedes notar allí la forma en que tu conexión con la otra persona está construida, allí podrás ver qué tan honesto estas siendo, qué tanto de ti muestras, qué tanto impones, qué tanto cedes, qué tanto dices, qué tantas cosas callas. ¿Aparece el ego gritando que no eres suficiente, que te falta, que no puedes, que pronto todos se darán cuenta de lo impostor que eres y que basta un tiempo para que te tiren al canasto de la basura, de lo inservible, de lo caducado? Cuando escuchas en voz alta la voz del ego puedes percibir sus contradicciones sutiles, sus exigencias extremas, su manía de desvalorizarlo todo para que, conectado con tus faltas y carencias, puedas mantenerte siempre en la búsqueda y disminuir el espacio del error. Habla, y habla en voz alta hasta que te acostumbres a usar tu voz para nombrarte a ti mismo. Que ya somos bastante expertos de hablar y nombrar cosas ajenas a lo que somos, hablamos con propiedad de teorías, operaciones y cálculos matemáticos, de conocimiento y ciencia, de historias que les han sucedido a otros. Habla y sorpréndete por las ideas que te habitan, por las cosas que vas pensando y que construyes en tu mente sin darte cuenta. Habla y búscale nombre a lo que piensas, confróntalo, cuestiónalo, observa si repites ciclos, si estas reproduciendo sin fin la misma cosa. Deja de encerrarte en ti mismo y mascullar en silencio tus angustias y penas. Deja de esconderte a tus propios ojos y de quedarte a la espera ansiosa de la posibilidad de mostrar lo que sientes. Habla sin juzgar lo que surge, que solo de esa manera puedes hacerte cargo de ti. Hablar en voz alta es el inicio de una conversación profunda contigo y una conversación así es como un abrazo reparador. Es ese el lugar donde lo que somos es recibido, donde la conexión con uno mismo llega atravesada por la aceptación.