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Opinión

Guerras ambientalistas

Samuel Morales Turizo
Samuel Morales Turizo
Columnista
7 de junio de 2024

Colombia lidera el ranking mundial como el país más peligroso para líderes ambientales. El libro "Guerra del Interior" de Joseph Zárate revela la cruda realidad de los asesinatos y la deforestación.

Por Samuel Morales Turizo Colombia es el país más peligroso del mundo para desempeñarse como líder medio ambiental. El libro Guerra del Interior, del escritor peruano Joseph Zarate, tiene relación con lo que acontece en Colombia. Zárate en su libro Guerras del Interior, se centra en los atropellos madederos, con la complicidad de funcionarios peruanos, desempeña el papel de historiador, porque si no lo hace o no lo publica, pasan desapercibidos. Lo importante es que las poblaciones tengan memorias escritas. Los conflictos sociales se convierten en guerras, en guerras silenciosas, porque no tienen una cobertura profunda de los medios de comunicación, porque todo es superficial. Zarate se refiere sobre los ambientalistas muertos y señala lo siguiente: “semanalmente son asesinados cuatro personas en el mundo por defender un bosque, el agua, a la fauna, a los humedales y a los páramos”. He leído detenidamente esta obra y como consecuencia del párrafo anterior, Zárate, narra en su libro el asesinato de un líder indígena: “a pesar de sus 53 años, de ser flaco como una rama, era un agricultor tenaz y hábil cazador con la escopeta. Imitaba el canto de un gorrión y el rugido de un tigre, jugaba bien el fútbol. Y continúa Zárate el relato: Edwin Chota fue asesinado en la selva Alta Tamaya en plena Amazonia peruana. Fue una bala de escopeta 16, especial para cazar venados y monos del monte, le atravesó el pecho. Otra perforo su cabeza, sus asesinos fueron taladores y traficantes de maderas”. Después estos líderes son venerados y su entorno los evoca como símbolos de sus luchas ambientalistas. Sin título de propiedad no valgo nada – dijo Ergilia Rengifo, una de las viudas de Chota. Nosotros cuidamos el agua, los bosques y no los cuidamos solo para nosotros, también para los que viven en la ciudad. Nosotros no somos pobres. Yo soy rica, en mi tierra tengo todo. Pobres son los taladores que nos roban lo que tenemos. Las futuras generaciones tendrán que vivir en un mundo inédito sin buscar otro. Sin deforestación, sin asesinatos de líderes sociales, ambientalistas e indígenas, para que esos bosques novedosos generen a sus nuevos habitantes una salud fortificante sin ninguna clase de polución o contaminación