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Opinión

Golfo de Morrosquillo

Aníbal Paternina Padilla
Aníbal Paternina Padilla
Columnista
14 de febrero de 2024

El Golfo de Morrosquillo, en el Caribe colombiano, alberga playas paradisíacas, islas coralinas y una rica historia. Un destino con paisajes impresionantes y gran diversidad natural.

Por Aníbal Paternina Padilla Situado en el sur del mar Caribe en la costa norte de Colombia, perteneciente a los departamentos de Sucre y Córdoba, abarcando los municipios de Moñitos, San Bernardo del Viento, Lorica y San Antero en Córdoba, Coveñas, Tolú, San Onofre, Toluviejo y Palmito en Sucre. Tiene de oeste a este 80 kilómetros, desde la Punta Mestizos, la Bahía Cispatá y la Boca de Tinajones, desembocadura del río Sinú, en Córdoba hasta la punta de San Bernardo, en Sucre. Del Golfo de Morrosquillo destacamos a Tolú, conocido como el balneario de las aguas de plata, encierra parajes naturales de indiscutible belleza. Posee playas adornadas con sembrados de cocoteros y un mar abrasador y cristalino. Está Coveñas con las playas más hermosas de Colombia y una aceptable infraestructura turística. Coveñas ha salido de su confinamiento para convertirse en importante puerto petrolero, gracias al oleoducto que se extiende de Caño Limón en Arauca, hasta el terminal marítimo flotante de Coveñas, desde donde se exporta el oro negro. Encontramos el archipiélago de San Bernardo, con una formación coralina poseedora de una gran belleza primitiva, señalado como uno de los sitios más encantadores del país. Las islas de Boquerón, Maravilla o de Los Pájaros, Palma, Panda, Cabruna, Ahogada, Mangle, La Boquilla, Verrugas, Ceysen, Múcura, El Islote y Tintipán, todas enmarcadas por frondosos manglares que dejan caer sobre las aguas multicolores sus largas barbas. Las islas mangles, de arenas movedizas; isla Maravilla, refugios de gaviotas, golondrinas y alcatraces. Ceysen está rodeada por un mundo submarino de cuevas y arrecifes coralinos por entre los que juguetean langostas rojas y medusas. Estos son sitios a los que fácilmente podrán llegar los turistas a bordo de pequeñas embarcaciones. Este es el confín del Caribe, dónde mora un universo submarino de peces de color plateado, cobrizo y rojizo, dónde se encuentra una de las especies de langosta más grande de Latinoamérica y dónde en tierra firme, enredaderas trepan por los troncos de los árboles seculares con las palmas que emergen imponentes entre la espesa vegetación de manglares y donde un extenso mar de tonalidades aguamarinas se adentran hasta las blancas playas. Es también el territorio donde se ha formado el más grande paraíso de arrecifes coralinos. Como hecho relevante de la historia destacamos que en 1499 Alonso de Ojeda había visitado las costas del Golfo de Morrosquillo. En esta ocasión reconoció los dominios del primogénito del viejo indio Tolú.