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Opinión

¿Gobernar por Twitter?

Francisco Cuello Duarte
Francisco Cuello Duarte
Columnista
1 de junio de 2023

El marketing digital y las redes sociales transforman las campañas electorales. Aunque Twitter impulsa la interacción, gobernar a través de esta red social puede ser un arma de doble filo.

Por: Francisco Cuello Duarte El marketing digital es una valiosa herramienta para quienes aspiran a un cargo de elección popular. Las campañas electorales han cambiado su sistema de comunicación tradicional (radio, prensa, televisión), por otras más modernas, como son las redes sociales, especialmente Facebook y Twitter, con un mensaje más directo, de doble vía, para interactuar con el elector y volviendo más participativa y deliberativa la actividad política, movilizando con mayor dinamismo y eficacia a la opinión pública. Las redes sociales cambiaron la forma de hacer política. Para elector, es un medio de presión donde el candidato se ve obligado no solo a responder sus inquietudes, sino a interactuar con el ciudadano de a pie. Así las cosas, político que no tenga presencia en las redes sociales, está out. Pero, además, debe prepararse para el debate, vender su mensaje y responderle al elector no solo las observaciones, sino los ataques e insultos. Sin embargo, las redes sociales se han convertido en un arma de doble filo: pueden beneficiar o destruir a un candidato, ante un pequeño error o resbalón. El Twitter es efectivo y aconsejable en el debate político porque alimenta la interacción y la retórica con los otros candidatos y con la participación democrática de los ciudadanos. Pero una cosa es una campaña electoral para llegar al poder, y otra cosa, muy distinta, es estar en el poder y gobernar como Dios manda, la Constitución Política y las leyes lo ordenan. Gobernar es algo muy serio y complejo, pues se debe actuar con inteligencia y prudencia, utilizando las herramientas del marketing gubernamental y de la alta gerencia, sobre todo en estos tiempos de incertidumbre y de tanta complejidad y caos en la esfera económica, social y política. No es aconsejable que un gobernante (Presidente de la República, Gobernador, Alcalde) utilice las redes sociales, especialmente Twitter, para gobernar, o lanzar opiniones y conceptos que si bien no tienen la investidura de un acto administrativo, tal como lo define la doctrina y la jurisprudencia, si comprometen la transparencia y credibilidad del funcionario. Y se presta para crear otro problema más complejo. Gobernar por Twitter es como cargar una pistola sin seguro: pueden salir balas según el estado de ánimo y las emociones de quien porta el arma. Twitter puede convertirse en un juguete peligroso.