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Opinión

Gobernador Espinosa, por el bien de Sucre cálmese y retome el camino

Inocencio Meléndez Julio Ph.D
Inocencio Meléndez Julio Ph.D
Columnista
27 de diciembre de 2022

Héctor Olimpo Espinosa, gobernador de Sucre, enfrenta cuestionamientos por decisiones administrativas y políticas. Su liderazgo se tambalea, con críticas sobre su gabinete y roces con el Gobierno Nacional.

Durante la campaña del 2019 vimos a Héctor Olimpo Espinosa presentándose como un hombre joven, con la experiencia de la Alcaldía de Sincé, en la Secretaría General del Partido Liberal y como Viceministro del Interior, anunciando que era el hombre capaz de construir un nuevo liderazgo en Sucre, que renovaría no solo la forma de hacer política, sino que fortalecería, organizaría y le imprimiría sostenibilidad administrativa y financiera al departamento. Le ganó las elecciones a Yahir Acuña, a quien presentaba como el demonio y aplicó el aforismo latino que dice: “Una cosa piensa el diablo cuando compra la lotería y otra cuando se la gana”. Lo logró e  hizo coalición con Acuña a quien después de ganar  veía como bueno, y hasta a un amigo le tiene dirigiendo el InderSucre. Sus buenas intenciones, de un “Sucre Diferente” llegaron solo hasta su posesión.  Lo primero que hizo fue montar un simulado concurso casa-talento, para armar su gabinete que fue una farsa, y luego terminar nombrando extranjeros como lo hizo con la Superministra y Jefe de Gabinete, Jenny Lindo, en la Secretaría General, lo mismo con su primer Secretario de Hacienda, luego con el advenedizo Secretario de Salud Díazgranados - Aristizabal y con el foráneo actual Secretario de Minas, que importó desde un pueblo del departamento del Cesar. Ninguno vota en Sucre, ni tienen inscrita su cédula en ninguno de los 26 municipios del departamento. Mal antecedente que le cobrará Sucre en las próximas contiendas electorales. No habla bien de Espinosa el haber despreciado el talento Sucreño, el trabajo arduo de nuestras familias, que a punta de leña y azadón, educan a sus hijos y  un día soñaron ser parte de esas futuras generaciones de hombres y mujeres que desde el gabinete departamental podían aportar a Sucre. Tampoco es propio de un demócrata que haya mirado a los municipios de Sucre como una aldea feudal de sus amigos y en los que no tenía,  no  los miró. Espinosa en una actitud muy espinosa, le ha cerrado las puertas a ese sueño. Qué tal que fuera Ministro  o Presidente? Nos entristece ver cómo se desplomó ese ímpetu, ese liderazgo, porque es un líder menos con el que contaría Sucre en el futuro, pues ya perdió en la opinión pública esa confianza política tanto en sus propios cuadros, como el respeto de sus opositores y lo peor, de la misma ciudadanía que es la que vota. Ya en los mentideros políticos de la fría Bogotá no se habla con esperanza de Espinosa, sino del ocaso prematuro de un líder, que ahora intenta abrir sus brazos para no ahogarse en un mar de impopularidad. Cuando se junta el poder y la plata -decía mi abuela- es como si se juntara el hambre con la comida. Es una especie de explosión química, que no todos saben administrar. Eso permite que aflore lo peor o lo mejor de la condición humana de cada quien. En este caso, el Héctor Olimpo reposado, tranquilo y audaz en política se perdió. Afloró una especie de Napoleón criollo, intolerante y soberbio que perdió hace rato el norte, la ponderación y el buen juicio. Jamás se me habría ocurrido pensar, que el Héctor Olimpo gobernador cometería la torpeza política de enfrentarse y desafiar públicamente al Gobierno Nacional, que simboliza la unidad nacional y es fuente de poder real, en el ejercicio de la autoridad como Jefe de Estado, Jefe de Gobierno, suprema autoridad administrativa, máximo jefe del orden público de la salud, la salubridad y la sanidad, de la economía y la planeación nacional. Me imagino que eso se lo enseñaron en los cursos de maestría en políticas públicas que hizo en la Universidad Externado de Colombia. El Ministerio de Salud es la entidad rectora de la política nacional en nombre del Gobierno y es claro que una decisión de la Ministra Corcho, es una decisión de Petro Presidente. Alegar en lenguaje de “pataleta de pelao malcriado” que va pa’ lante porque él fue elegido popularmente y tiene autonomía, es una falacia. La Fiscalía, la Procuraduría y la Contraloría, están expectantes a ver si se atreve. Las ESE son agentes prestadores de los servicios de salud a los usuarios que se financian con los recursos públicos del régimen contributivo y de los recursos del gobierno del régimen subsidiado y del fosyga. Existen dos verdades que están por encima de la falsa autonomía que reclama Espinosa: La primera, le recuerdo que el Ministerio de Salud también es el Ministerio de la protección social de los usuarios; la segunda, que la ley deja claro – y eso no tiene discusión- que los gobernadores ejercen su autonomía en asuntos de la salud, dentro del marco de la política fijada por el Gobierno Nacional. En este caso, el ente rector le ha dicho: Gobernador, eso que usted quiere hacer con la salud pública de su departamento, -que no lo está haciendo, ni se la ha ocurrido a ningún otro gobernador en las mismas circunstancias de liquidar, crear y tercerizar la red hospitalaria pública-, está por fuera del marco de la política de este gobierno. Amanecerá y veremos. Le apuesto a que prevalecerá la decisión del Gobierno Nacional de no liquidación y creación de la ESE única y de no tercerizar  -no por adivino- sino porque la ley es la ley.  Con tantos cuestionamientos y falencias técnicas, legales y financieras, ningún empresario serio asumiría el riesgo de recibir la operación para la  prestación del servicio y realizar una inversión. ¿Dónde estarán los asesores de Espinosa? La EPS FAMILIAR DE COLOMBIA, por su parte, tampoco cabe ni está dentro de las políticas de salud de la ministra Corcho ni de Petro Presidente y menos con las inconsistencias  que padece. En próximas columnas diremos el por qué. Por el bien de Sucre: gobernador Héctor Olimpo Espinosa, cálmese, repósese, tranquilícese, acepte que los gobernadores en Colombia por disposición constitucional son administradores seccionales, el que gobierna y manda es el presidente. El departamento por vanidades y caprichos no se puede afectar por sus cada vez más deterioradas y pésimas relaciones con el Gobierno Nacional. Le sugiero que con sindéresis, humildad y con esa característica de magnanimidad que exalta a los grandes, baje la cabeza, aplique la racionalidad y recomponga sus relaciones con el Gobierno Nacional, no case peleas con todo el mundo, necesita rodearse. Usted está sólo. Con esa actitud desafíate va a terminar de cerrar todas las puertas en el Gobierno Nacional, si es que todavía le queda alguna abierta. Bájese del bus de la tercerización de la salud, que eso no va y presente alternativas de solución. En esta época de navidad y año nuevo reflexione. Lo sabio es hacerle caso a los consejos de los suyos, que todavía usted está en formación y en un proceso de aprendizaje, le queda mucho aún por aprender. Su equipo está asustado, tiene temores por su seguridad jurídica, salvo la kamikaze de Jenny Lindo, nadie más le firma. La calidad y el carácter de un líder, de un gobernante se miden por su talante democrático, por la dosis de tolerancia y de respeto por la libertad de prensa, el respeto por la gente, por la diferencia, el libre examen y el disentimiento. Acepte que en una democracia, el que gana, gana, gobierna y manda. El que pierde se va a la oposición. A los gobernadores les está prohibido hacerle oposición al Gobierno Nacional. Una Feliz Navidad en Dios y en el Inmaculado Corazón de María. Por: Inocencio Meléndez Julio. Ph.D.