
Germán era el man

Tal cual se lee; Colombia entera lo sabía pero no todos lo querían. Así de simple. En público y en privado, cientos, miles de ciudadanos, no dejaban de comentar que el exvicepresidente era el colombiano más preparado y conocedor de los asuntos del Estado para acceder al primer cargo de la nación, ser Presidente de la República.
Tal cual se lee; Colombia entera lo sabía pero no todos lo querían. Así de simple. En público y en privado, cientos, miles de ciudadanos, no dejaban de comentar que el exvicepresidente era el colombiano más preparado y conocedor de los asuntos del Estado para acceder al primer cargo de la nación, ser Presidente de la República. Él no solo lo creía, estaba convencido, como millones de compatriotas, que así era. Y “se nos quemó el pan en la boca del horno”, como coloquialmente se dice. Lo expreso en plural porque fui compañero de su trasegar político desde el 2004 así como en lo laboral y personal desde 1989 cuando nos encontramos trabajando en el gobierno del entonces presidente Barco, al lado del exministro de agricultura Gabriel Rosas, él como su secretario privado y yo como viceministro. Colombia no le dio a Germán, en sus mejores momentos de vida pública, la oportunidad de convertirse en Presidente de este país. Las razones las habrá, pero no son el motivo de estas notas. Pero como todo gladiador se mantuvo en la arena política luchando para seguir mostrándose como lo que fue, un estadista, a pesar que hasta ahora algunos lo reconozcan. Pocos hombres públicos en los últimos 30 años en Colombia podrán mostrar tantas ejecutorias como él, cuando tuvo y le dieron la oportunidad para hacerlo. Como congresista; como ministro en varias carteras, y en el indescifrable e incómodo cargo de vicepresidente que lo convirtió en ejecutor de lujo a través de su visión país y coordinación de las responsabilidades que quiso asumir, sin que la constitución lo obligara a ello como vicepresidente. Egoísta de mi parte sería decir que en Sucre no quedó huella o legado de Vargas Lleras, tanto en lo político como en gestión. Un somero recorrido me permite recordar su prolífica gestión: como que en varios municipios del departamento se construyeron y entregaron cientos sino miles de viviendas gratuitas de las cien mil ofrecidas al país, a familias sin techo propio del estrato socioeconómico más bajo; el mejoramiento del aeropuerto de Corozal lleva su impronta; varias vías que conectan subregiones en Sucre hoy son realidad así como otras entre municipios con el departamento de Córdoba; al igual como algunas comunidades sucreñas tienen hoy la posibilidad de surtirse parcial o totalmente de agua potable. Lo anterior, para no entrar a enumerar la cantidad de veces que visitó y estuvo en Sucre en cualquier condición ciudadana. El departamento no le fue indiferente. Desafortunadamente, su destino estaba marcado por una grave condición de salud que lo llevó a un desenlace fatal a temprana edad. A esta hora, al recordarlo, no importa cómo era su personalidad o su vida privada; son asuntos menores al evaluar qué hubiera sido de este país bajo el mando y la administración de Germán Vargas Lleras con sus conocimientos, experiencia, virtudes y errores, que estoy seguro no habrían estado relacionados con el cuidado de la institucionalidad y de la cosa pública, algo que puedo afirmar por haberlo conocido de cerca. Sí, es verdad. Hoy Colombia lo echa de menos frente a las horas aciagas por las cuales transita la nación. En el imaginario colectivo de los colombianos surcan en la mente la incertidumbre y el miedo. Así vemos el horizonte de cara al próximo 31 de mayo en donde se pondrá la cuota inicial de lo que queremos como país, al menos por los próximos 4 años. Lamentable pero cierto; se fue un amigo y podré decir, igualmente, otro presidente que no fue.