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Opinión

Gaza: en medio del fuego y la perplejidad internacional

Rafael Yesid Salas
Rafael Yesid Salas
Columnista
2 de abril de 2024

La ONU enfrenta perplejidad ante crímenes de guerra en Gaza. Estados Unidos veta alto al fuego, mientras la ofensiva israelí deja miles de muertos y desplaza civiles.

Por Rafael Yesid Salas P Perplejidad, es quizás el término que mejor describe la reacción de Naciones Unidas ante los crímenes de guerra cometidos contra la población civil en la Franja de Gaza. Hay quienes hablan de complicidad, citando las tres veces que Estados Unidos vetó resoluciones de alto al fuego en el Consejo de Seguridad de la ONU. Todo esto en el contexto de una ofensiva militar que a la fecha deja alrededor de 30.000 palestinos muertos, en retaliación por el ataque de Hamás el 7 de octubre de 2023 en territorio judío, donde murieron unas 1.200 personas y otras 250 fueron tomadas como rehenes. La respuesta de Israel ha sido extrema, equiparable a la quimioterapia que arrasa con todo a su paso en su carrera por destruir la malignidad. Tristemente, de este lado del globo son pocos los que han alzado su voz para condenar tanto el castigo colectivo como el desplazamiento forzoso de civiles, violaciones evidentes del Convenio de Ginebra y el Estatuto de Roma. Pero mientras allá asesinan gente inocente a diestra y siniestra, por acá nos distraen con música sexista, narconovelas y reality shows donde el chisme y la infidelidad están a la orden del día. Aun así, la gente se indigna cuando el presidente dice que en Colombia algunos medios no informan, sino que embrutecen a la sociedad. ¿Por qué debería importarnos una guerra vieja y lejana que no es nuestra? Por dos razones fundamentales. La primera es que en Gaza están ocurriendo cosas tan inverosímiles como el bombardeo de hospitales con médicos y pacientes dentro, o el ataque a convoyes de la ONU que reparten ayuda humanitaria. Según Tedros Adhanom, director de la Organización Mundial de la Salud, en territorio palestino muere un niño cada diez minutos. Esta situación es condenable, tanto de quien usa la población civil como escudos humanos, como de quien los masacra por estar en medio del fuego. En segundo lugar, lo que pasa en Gaza revela lo estrecha que se ha vuelto la línea que separa a la diplomacia de la complicidad. Preocupa la doble moral que se enconde tras el multilateralismo y la cooperación ante coyunturas que amenazan la agenda internacional de las grandes potencias militares. Inquieta saber que la defensa de los derechos humanos sucumbe ante el interés nacional de estas, que consienten guerras subsidiarias con tal de garantizar su propia seguridad comercial y energética. Sin embargo, su perplejidad no escandaliza porque siguen una política exterior ‘excepcionalista’ de años, actuando en pro de su cumplimiento. Pero que países latinoamericanos no condenen e incluso justifiquen crímenes de guerra los hace ver como aquel Stephen, el mayordomo negro de Calvin Candie en la película “Django sin cadenas”. En Colombia, el presidente Petro sacó la cabeza del actual pandemonio político para manifestar su desacuerdo con lo ocurrido en Gaza. En parte, concuerdo con Petro, temiendo no a la perversidad de los malvados sino la indiferencia de los buenos. COROLARIO: Es tiempo de reconsiderar el derecho a veto de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU y consolidar una regla de mayoría cualificada.