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Opinión

Fracaso cierto pero negado

Ismael Guerra de la Ossa
Ismael Guerra de la Ossa
Columnista
6 de noviembre de 2023

El Pacto Histórico, triunfador en Sucre en 2022, sufrió un desplome electoral en 2023, perdiendo alcaldías, diputaciones y la Gobernación. Petro enfrenta un revés nacional y en Bogotá, evidenciando la necesidad de reevaluar estrategias.

Por Ismael Guerra de la Ossa En las elecciones presidenciales de 2022, tanto en primera como en segunda vuelta, arrasó en el departamento de Sucre el Pacto Histórico. Ganó holgadamente en 22 de los 26 municipios sucreños. Sólo perdió en la Mojana (Majagual, Sucre y Guaranda) y en un municipio de la sabana: Galeras. Dieciséis meses después, el pasado 29 de octubre, el capital electoral del presidente Petro se esfumó dramáticamente al punto de que en Sucre no ganó ninguna alcaldía, ni un solo diputado y perdió la Gobernación con uno allegado al Pacto Histórico, Mario Fernández Alcocer, primo de la primera dama de la Nación, la sincelejana Verónica Alcocer. Sin duda alguna, Sucre fue el reflejo de lo que le sucedió al partido del presidente Petro en el país. En las pasadas elecciones, como lo dijimos en esta columna periodística, aspiraban a obtener 16 de las 32 gobernaciones y solo alcanzaron 2: Nariño y Amazonas. Sobre alcaldías, asambleas y concejos no hacemos ningún comentario, por ahora, a la espera del resultado de los escrutinios que son los que van a revelar las cifras definitivas de lo que sucedió en los pasados comicios. Obviamente, si nos referiremos a lo que pasó en Bogotá donde Petro tiene su mayor fortín electoral. Allí fracasó estruendosamente su candidato y escudero mayor Gustavo Bolívar, quien quedó de tercero después de un neófito en la política, Juan Daniel Oviedo. Ese hecho es más que suficiente para deducir la magnitud de la derrota del petrismo en la pasada contienda democrática. Sin embargo, testarudo como es y como son todos los que padecen el virus dictatorial, Petro se rehúsa a aceptar la derrota y por el contrario quiere convertir el fracaso en victoria acudiendo a lo que él sabe hacer y es un experto: malabarismos ideológicos para engatusar y embaucar, sobre todo a quienes profesan con fanatismo absoluto la doctrina petrista. Pero por mucho que se estruje el caletre, las cosas no han logrado cambiarlas y la inmensa mayoría de colombianos las perciben como lo que son, con claridad meridiana, pues los hechos son demasiado tozudos como para tratar de convertir el fracaso en triunfo. Eso solo él y sus conmilitones fundamentalistas se lo creen. Tendrá entonces Gustavo Petro, quiéralo o no, que revaluar todo su accionar político y poner en práctica otras estrategias que le permitan evitar que el Pacto Histórico desaparezca.