Florece donde estas plantada
Una mujer con "todo" busca sentido tras 8 años de antidepresivos. La terapia revela un matrimonio de 17 años como clave para superar la tristeza y hallar la autenticidad.
Por: Dilia Corrales Ella llega a mi después de haber estado medicada con antidepresivo durante 8 años, me dice que lo único que funciona en su vida es su matrimonio, pues tiene un esposo excelente, no hay ninguna queja sobre él, la acepta tal como es; por lo tanto, este no es el tema de consulta, y no lo fue durante los primeros 7 meses de terapia. La tristeza no la deja, pero ella tampoco se deja de ella. La veo luchar, va al gimnasio todos los días, logra obtener el cuerpo que desea, gana una apuesta de 50 dólares en Amazon contra una amiga para ver quien puede perder más peso, asiste a sus citas de psiquiatría, se ocupa de sus hijos, recolecta sándwiches los miércoles para los desamparados; sin embargo, el vacío y la tristeza siguen presentes. ¿Existe algo más desafiante en la vida que creer tenerlo “todo” y aun así sentir que falta algo? En nuestra primera sesión le pregunto qué es lo que le falta, esa pregunta la rompe. Aunque posee todo lo que la mayoría desearía, no es dueña de ella, más bien, es como una reina de nada, la tristeza es su ama. A medida que avanzamos en el proceso, nos damos cuenta de que su matrimonio de 17 años es, de hecho, el motivo esencial de la terapia, algo que ha pasado por alto durante años porque se ha enfocado en quejarse acerca de los ideales que no se han cumplido: la crianza de hijos perfectos, el trabajo soñado que no alcanza y el cabello que se cae. Durante todos estos años, ha desviado su mirada, ha sido más cómodo para su alma evitar enfrentarse a lo que considera como lo más estable en su vida, duele. “Culo en tierra”, es una frase que me dice constantemente, una expresión que solía repetir su psicoanalista anterior como un llamado a la realidad y que ahora ella utiliza como un mantra. Antes, cuando las parejas tenían conflictos los motivos para separarse eran más claros y eran razones suficientes para no querer continuar en esa relación: infidelidades, abuso doméstico o adicciones; sin embargo, ahora los motivos son intangibles: “no siento que seamos compatibles”, “Se me acabó el amor”, “pensamos de manera diferente” y así sucesivamente. ¿Cómo determinar la veracidad de estos cuestionamientos? No hay forma, solo a través de una mente tranquila se puede pensar con franqueza y comprender dónde está el corazón. En la sesión anterior ella dijo: “florece donde estás plantada”, “me lo estoy repitiendo todo el tiempo”, esta bonita frase es su nuevo estandarte, remplazando el mantra anterior. Ahora está más aterrizada, con una consciencia práctica que le permite tomarse el tiempo necesario para preparar un terreno, esperar la estación adecuada, sembrar la semilla, regarla y verla crecer en el lugar preciso donde está, con una directriz que implica una acción valiosa: ¡debe florecer! es un mandato, ¡hazlo!, ¡solo tú puedes lograrlo!, ¡florece! Como terapeuta, te acompañaré mientras te encuentras en el lugar preciso, tal vez ese lugar esté dentro de ti y no fuera, el tiempo y el cambio de estación nos lo dirán.