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Opinión

Evocación de nuestra música

Aníbal Paternina Padilla
Aníbal Paternina Padilla
Columnista
20 de noviembre de 2024

La Costa Atlántica, cuna musical colombiana, lucha por revitalizar el porro y la cumbia. Productores y festivales buscan rescatar estos ritmos emblemáticos, amenazados por la indiferencia y el mercantilismo discográfico.

Por Aníbal Paternina Padilla A partir de las primeras décadas de los años 40 y 50, la Costa Atlántica ha sido el epicentro musical de Colombia, épocas en que las casas disqueras se han disputado el privilegio de grabar los innumerables temas arreglados e interpretados por inolvidables agrupaciones casi irremplazables, como las de los connotados maestros Lucho Bermúdez, Pedro laza, José Pianeta Pitalúa, Rufo Garrido, Pacho Galán, Francisco Zumaqué, Simón Mendoza, Edmundo Arias, Juancho Vargas, Jesús Nuncira Machado, Jesús María Peñaloza, Tello Torres, Los Corraleros de Majagual y otros, cuya música llenaba todo en las programaciones de las emisoras. Al frente estaba el porro, que con la cumbia siguen siendo los ritmos madres de estas ubérrimas tierras del Caribe colombiano. ¿Qué ha pasado con estos nuestros ritmos que al parecer ya no están en el lugar que les corresponde. Afortunadamente se está en procura de su rescate. De ahí la realización de eventos regionales en Sincelejo como el encuentro Nacional de Bandas, el 20 de Enero y otros festivales que se cumplen a lo largo y ancho de la geografía costeña. Puede ser que existan ciertos factores que incidan en la aparente decadencia de ritmos como el porro. Algunos consideran el escaso fomento que proporcionan los productores de fonogramas o las denominadas casas disqueras. Olvidan que el porro es una de las manifestaciones musicales más hermosas y representativas de nuestra identidad; la industria fonográfica con sus direcciones artísticas y de producción ha desdeñado la prolífica riqueza inspiradora de los compositores de esta parte del país, dándole prelación a manifestaciones artísticas no auténticas que difunden con agresivas campañas de mercadeo. Es el resultado del espíritu mercantilista que anima a las empresas discográficas en el desconocimiento sobre nuestra música que los lleva a explotar las riquezas melódicas de esta bella expresión del sentimiento humano, ignorando Inclusive la realidad histórica del disco en Colombia que siempre tuvo en el porro, la cumbia y el fandango los mejores éxitos para surtir las discotecas. Hoy, ante la falta de visión musical recurren a desarreglos de baladas boleros y otros para transformar en salsa y champeta. Impregnemos de nuestros ritmos tradicionales, en cuyo discurrir se evocan recuerdos y leyendas.