
Evocación de Martá

Francisco Adolfo Tamara Cumplido, conocido como Martá, fue un poeta y escritor sincelejano. Fundó revistas literarias y periódicos, dejando un legado en la poesía colombiana.
Por Aníbal Paternina Padilla El nombre de pila de esta ilustre poeta y escritor sincelejano es Francisco Adolfo Tamara Cumplido. Marta es un anagrama de su primer apellido. Nació en Sincelejo el 13 de mayo de 1903 fue poeta, periodista y bohemio. Contemporáneo de Luis Vidales, Antonio Llanos, Aurelio Arturo y Jorge Artel. Hizo estudio secundarios en el politécnico Martínez Olier de Cartagena donde fundó el semanario Alma Escolar; en 1920, a los 17 años fundó en Sincelejo la revista literaria “Ariel”. En 1928 en Barranquilla dio a la luz pública la revista de literatura y variedades “Mundiel”, en compañía de Clemente Manuel Zavala, José Félix Fuenmayor, Porfirio Barba Jacob y Leopoldo de la Rosa. En 1930 fundó y dirigió “El Proletario”, periódico izquierdista que circuló por varios años. Martá publicó los poemarios “Vaso Santo” (1925), “Carteles Proletarios” (1934), “Romances y Cánticos” (1961). El gran bardo sincelejano figura en las antologías, “Voces y Canciones de la Sierra” de Víctor Alvis (1978), “Antología poética de Sucre” de Eduardo Gomescasseres (1981), “Antología de la Poesía Sucreña Contemporánea (1994), y en las mejores antologías de la poesía colombiana. El destacado lírida de la capital sucreña recibió el espaldarazo de José Santos Chocano, Juana de Ibarboron y Federico García Lorca, quien desde Madrid (España) lo llamó “El mejor Romancista de América”. En su libro Romances y Cánticos, Martá plasmó un poema a su tierra y que estuvo a las cuerdas de su lira en el nombre de América Hispana. Su obra “Canto para loar a Sincelejo” está diciendo las excelencias apolonidas del Poeta incubando en las entrañas del pretérito las fuerzas progresivas del porvenir de este pueblo que lo vio nacer y al cual tanto amó. Fue el primer poeta sucreño que mereció ser traducido a otros idiomas, como el portugués en versión de Saúl de Navarra. Murió el 12 de septiembre de 1968 lo que no solo enlutó a Sincelejo sino al país entero donde fue tan admirado. Sobre su tumba reza este epitafio: “Sincelejo, máxima ciudad de Colombia, a su hijo predilecto, mimado de su pueblo”.