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Opinión

Eternos adolescentes

Olga Lucía Bustamante Madrid
Olga Lucía Bustamante Madrid
Columnista
28 de junio de 2025

Es asombroso ver a jóvenes perpetuos, hombre y mujeres, creciditos, que no aceptan la idea de madurar, de asumir responsabilidades.

Por Olga Lucia Bustamante Madrid Es asombroso ver a jóvenes perpetuos, hombre y mujeres, creciditos, que no aceptan la idea de madurar, de asumir responsabilidades. Andan evitando parecerse a sus padres, obviando obligaciones y cambios naturales, como formar hogar y tener hijos. Una generación que no sabe dejar de andarse por las ramas. Una estirpe con un manejo amañado de la indulgencia consigo mismo, donde para todo hay una disculpa. Peritos en protagonizar papeles del famoso de turno, y su vida la convierten en una copia de otros tan despersonalizados y confundidos como ellos. Seres sin ambiciones y por lo tanto sin futuro. Un grupo humano, donde la abstención y las desproporciones mandan la parada. Eternos adolescentes se les olvidó salirse de esa etapa y prefieren evadir la realidad de que, ya crecieron, y de que sus roles deben ser otros. Viven en infinita nostalgia de la adolescencia. M. C. Escher (1.898-1.972) fue un artista neerlandés cuyos gravados se basaban en figuras imposibles e imaginarias. A este personaje poco le intereso la realidad y el género humano, todo lo expresaba con la creación de su propio universo. A Clive Martin le reconozco un asomo de luz cuando hace el cuestionamiento de su propia situación y la de sus compinches de vagabundería. Se queja del estilo de vida que les vendieron y que los envolvió sin tomar ninguna decisión. Esa mirada cuestionadora pudo ser el inicio de su liberación. Clive Martin fue alcalde británico, empresario, miembro activo de la masonería inglesa. Él hace esta reflexión “Esta triste generación no sabe cuándo parar la fiesta. Es mi generación, que no tiene motivos para crecer. No tenemos hijos por los cuales preocuparnos, sólo tenemos trabajos que nos dan dinero suficiente para comer, pagar renta y asearnos. Lo único que nos molesta son los gritos de nuestros jefes y las llamadas de preocupación de nuestras familias. Somos un ejército de borrachos primermundistas atrapados en el laberinto escheriano de la inmadurez… Recuerdo mis veranos, lo que veo son escenas de mis amigos y yo vagando por las calles de Londres, tomando latas de cerveza, cantando sobre futbol, tratando de colarnos a algunas fiestas, enviando mensajes, publicando estúpidos mensajes en nuestro grupo secreto de Facebook, drogándonos, escuchando Underworld… Veo al chico que se volvió adicto a las selfies…pertenezco a una generación incapaz de ordenar su vida.” Podemos aprender de los triunfos y fracasos de otros, no deberíamos repetir lo irrepetible.