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Opinión

Esclavos sin cadenas

Olga Lucia Bustamante Madrid
Olga Lucia Bustamante Madrid
Columnista
27 de julio de 2024

La historia revela una estrategia persistente: usar la vulnerabilidad ajena para dominar. Desde la antigüedad hasta hoy, el maltrato y la humillación buscan supremacía, perpetuando un ciclo de dolor.

Por Olga Lucia Bustamante Madrid Pretender que para que me vaya bien a mí, tengo que lastimar a otros. Que, para darme estatus, y exigir admiración y respeto, utilice la vulnerabilidad del que está jerárquicamente debajo. ¡Habrase visto! Pero sí. Es la estrategia utilizada durante a lo largo de la historia, para satisfacer pretensiones personales y fortalecer la dominación y la esclavitud. Es que, esta no existió solo en la edad antigua y media, aún hoy es utilizada como pieza clave para ejercer supremacía en cualquier conglomerado humano. ¿Cómo no sentir el dolor del otro? ¿Cómo imponerse sin argumentos válidos, solo bajo el poder del miedo y la humillación? Quién así piensa, no ha entendido la vida. No sabe de causas y efectos. No prevé que se recoge lo que se siembra. Ni conoce el tema de “dejar huella”; -todos dejamos huella-, buena o menos buena, nada se improvisa ni pasa desapercibido. No ha escuchado que de lo que sale por la boca, es de lo que está lleno el corazón. Que nada se queda oculto entre cielo y tierra. Que no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista. Que todo cae por su propio peso. Y, no hagas a otros lo que no quieras que te hagan a ti. Bullying escolar, laboral, familiar, físico, psicológico, verbal, social, cibernético, etc… entre familia, colegas, amigos, conocidos y desconocidos. Cuando no tengo méritos para ser reconocido, apabullo a los demás, sin importar las consecuencias. “Nadie puede poner una cadena en el tobillo de su prójimo sin tener el otro extremo alrededor de su cuello.” Frase de Frederick Douglass Lo peor es que quien ha vivido esta dolorosa experiencia termina repitiéndola. Una superioridad disfrazada, una baja estima atada a las experiencias pasadas. El silencio dejó de ser cómplice del maltrato desmedido en cualquier parte del mundo. Con la frente en alto ya se habla y se denuncia. El ciudadano decide sobre su vida, el esclavo aguanta callado. El porqué de tanta violencia, se explica mirando hacia atrás. Hasta cuando no hagamos conciencia de este vicio, la humanidad seguirá pisoteándose, denigrando su grandeza y valor. Permitamos que poder del amor y los valores esenciales, se impongan en las relaciones interpersonales, para lograr la anhelada paz. Esclavitud es temer a la verdad. El universo gira alrededor de leyes del orden. Cicerón expresó “Para ser libres hay que ser esclavos de la ley.”