
Es la vida la que está en juego

Al presidente Petro le importa un soberano rábano el estado moribundo en que se encuentra la salud en Colombia. Para él priman sus intereses ideológicos antes que la angustiosa situación por la que atraviesan millones de colombianos que no tienen acceso a medicamentos, cirugías y citas médicas necesarias y oportunas para salvar sus vidas.
Al presidente Petro le importa un soberano rábano el estado moribundo en que se encuentra la salud en Colombia. Para él priman sus intereses ideológicos antes que la angustiosa situación por la que atraviesan millones de colombianos que no tienen acceso a medicamentos, cirugías y citas médicas necesarias y oportunas para salvar sus vidas. Lo que le preocupa a Petro, no es que cada día mueran más compatriotas por falta de atención médica sino que su candidato a la presidencia no pueda sucederlo en el cargo para que le cuide sus espaldas y de pasó siga reinando la izquierda radical en el poder. Este propósito de Petro, desdeñando a la salud y poniendo por encima la causa ideológica que profesa, lo acaba de corroborar, una vez más, con los dos nombramientos que hizo últimamente en el sector salud. En la moribunda Nueva EPS designó como interventor a un politiquero de oficio, tal vez para que le aplique los santos óleos, pero no sin antes utilizar los recursos que le quedan en favor de su candidato Cepeda. Nos referimos al exalcalde de Cali, Jorge Iván Ospina quien, aunque no reúne los requisitos para el cargo, sí los reúne para hacer politiquería izquierdosa y maloliente. Y en la Superintendencia Nacional de Salud el nombramiento presidencial fue peor. Puso al frente de tamaño cargo al corrupto de Daniel Quinero, exalcalde de Medellín, conocido de autos y a punto de ser llamado a juicio por peculado por apropiación, prevaricato por acción, entre otras conductas delictivas. Sostienen reconocidos abogados que Quintero, que es un ingeniero eléctrico, tampoco reúne los requisitos para el cargo, pero sí los reúne para hacer politiquería desde su posición en favor del candidato del gobierno. Queda entonces corroborado, con estas dos designaciones, que al presidente Petro no le importa, en lo más mínimo, la terrible crisis que padece la salud en nuestro país, con su carga de fallecimientos, angustias y dolores que sufren nuestros compatriotas por la pésima prestación de estos servicios, y más bien lo único que le interesa al primer mandatario es que siga en cuerpo ajeno su oprobioso mandato. Ojo, pues, a todos nuestros compatriotas porque lo que está de por medio en las próximas elecciones no es de poca monta. Es la vida misma la que está en juego.