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Opinión

Es en serio

Ismael Guerra de la Ossa
Ismael Guerra de la Ossa
Columnista
21 de abril de 2025

Expertos confirman el inicio del periodo electoral en Colombia con seis eventos clave. Urge la reflexión ciudadana ante posibles "encantadores de serpientes" y el peligro para la democracia.

Por Ismael Guerra de la Ossa Analistas del acontecer político colombiano dan como un hecho que ya comenzó el período electoral en Colombia. Se refieren a seis eventos que así lo corroboran. Ellos son la presentación ante el Senado de la propuesta para la consulta popular de Petro; la aprobación en esa corporación de tal consulta; la realización en octubre o noviembre de este año de la susodicha consulta; los comicios parlamentarios de marzo del año entrante; la primera vuelta presidencial en mayo de 2026 y, obviamente, la realización de la segunda vuelta presidencial en junio. A ello habría que agregar otros episodios también de índole electoral, como, por ejemplo, las consultas internas de los partidos o de las coaliciones para escoger sus candidatos. De manera que nos toca a los ciudadanos comenzar desde ya a meditar y reflexionar bien para tomar decisiones acertadas y, por lo tanto, no dejar para última hora determinaciones que resultan cruciales para nuestro devenir democrático. Es suficientemente sabido que, en el espectro político colombiano, como en cualquier país del mundo, existen avivatos y embaucadores que como encantadores de serpientes tratan de ganarse la simpatía popular, no para buscar el bien común sino para satisfacer sus intereses particulares que en la mayoría de los casos son mezquinos y perversos. Uno de estos especímenes lo encarna, naturalmente, el demagogo que sin escrúpulo y sin reato alguno, acude a la fraseología populista para engañar y torcer la voluntad popular con miras a obtener réditos políticos casi siempre camuflados tras segundas intenciones bien planeadas y estructuradas para obnubilar la conciencia ciudadana y así conseguir que esta caiga víctima de sus fines protervos y mal intencionados. La situación de nuestro país no está para dejar que ideólogos y demagogos sin ética y sin moral, sigan descuadernando lo poco que nos queda de nación con futuro y solidez institucional. La democracia colombiana está en peligro y por eso sin prisa, pero sin pausa, se requiere la sindéresis, el aplomo, la visión y el actuar aterrizado y realista de quienes nos resistimos a aceptar que se siga jugando y poniendo en riesgo nuestro sistema democrático que, obviamente, no es perfecto, pero aun así, es uno de los más sólidos de Latinoamérica, solo que ahora nos lo quieren cambiar para aventurarnos por caminos inciertos y peligrosos. Reflexionemos sobre todo esto, pues es en serio.