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Opinión

Enséñanos a perdonar.

Susana Viera
Susana Viera
Columnista
8 de septiembre de 2024

El perdón, un camino complejo como la vida misma, es el tema central. Un sueño revela un mensaje sobre la verdadera riqueza, instando a reflexionar sobre la fe y el perdón.

Por Susana Viera Perdonar. Esta capacidad parece sobrenatural, es objeto de mil estudios y de infinitas discusiones. Cuántas relaciones de toda índole, hasta con nuestro “yo”, se han fracturado, perdido o extinguido por la incapacidad para alcanzar el estado de perdón. Un camino de heridas, sangre, dolor y sanación que es tan inclusivo y complejo como la muerte. Nos toca a todos. En la vida hay demasiadas preguntas sin respuestas, pero ¿hay respuestas sin preguntas?  El mundo es tan mágico como real. Y esta premisa que conlleva explícitamente una contradicción es la base para cumplir una tarea que me fue encomendada. Hablar de Dios de manera abierta, nunca ha sido lo mío. Tengo mi fe, y me mantengo al margen de los fanáticos y de esos de biblia en mano y actuar mundano. No es nada fácil atender, lo que religiosamente se considera “un llamado”, sobre todo cuando prima la convicción de ser la persona equivocada, y es aquí donde cumplir o incumplir un mandato divino, aterroriza. Quizás, se identifican con el sentir de no estar en el lugar correcto o sentirse en el lugar equivocado, y espero que sean pocos. No es fácil el trasegar por la vida en caminos hostiles, pedregosos y de insatisfacciones.  Hace 15 años aproximadamente tuve un sueño, no me refiero a una meta o un propósito de vida, sino al estado onírico, ese que actualmente añoro, porque hace aproximadamente el mismo tiempo, sufro de insomnio severo. Debo advertir que este es un tema que abordaré por única vez y continuaré escribiendo en este lugar, según me lo permitan, con el mismo compromiso, sobre los temas que me inspiran y comparto como una ciudadana con sentido de pertenencia. No es otra mi pretensión, porque para hablar de temas religiosos, no estoy preparada. En un sueño, mi hermano con una de esas herramientas para picar cemento intentaba derribar una pared y encontrar un tesoro, lentamente fue apareciendo una imagen muy similar a Don Quijote de la Mancha, fue mi primera impresión, pero de pronto se volvió nítida y era la imagen de Jesus, esa imagen que nos han ilustrado por años. Este es el mensaje: “Di a tus hermanos que las riquezas no están en donde las buscan, sino en el corazón”. Pienso que esto es algo que sabemos y olvidamos en la cotidianidad. Es difícil escribir sobre lo que puede leerse fantasioso, pero después de 15 años, cumpliré mi tarea. A quien interese, Jesus dice que la oración correcta en el Padre Nuestro es la siguiente: “Perdona nuestras ofensas y enséñanos a perdonar como tu nos has perdonado”.