
Enrique Córdoba Rocha: El Marco Polo de Lorica

El viajero compulsivo Enrique Córdoba Rocha presenta su libro "De la Tierra del Hielo a la Tierra del Fuego", un recorrido por 137 países y su cultura.
Por Luis Paternina Amaya Así se hace llamar este viajero compulsivo , quien en su tránsito por Sincelejo, me hizo llegar su último libro, " DE LA TIERRA DEL HIELO A LA TIERRA DEL FUEGO", el cual dejará en los estantes de la feria del libro en Bogotá para que los lectores, que como yo no hemos salido del país, se embarquen en sus páginas para que emprendan viajes fascinantes por los 137 países que ha visitado escudriñando sus historias y culturas , y desde donde ha trasmitido sus experiencias por radio Caracol-Miami por espacio de 36 años , todas narradas y complementadas en sus otros libros con la prosa cautivadora del experimentado cronista que sigue siendo fiel a sus anhelos de continuar explorando comportamientos y expresiones culturales distintas , sorteando toda suerte de desafíos que supera con la ayuda de su carga para expresarse con la facilidad heredada con todos los aditamentos de una tierra llamada Lorica Saudita, donde el árabe se escuchaba tanto como el español que el loriquero adorna con un acento no pronunciado en ninguna otra parte del Caribe. Crónicas que también se degustan en sus otros partos literarios: " Cien voces de América", "Mi Pueblo, el Mundo y Yo", " Te Espero en la Frontera" y "El Marco Polo de Lorica". Pero, antes de seguir referenciando a este viajero sin límites para sumar a su caudal de conocimientos nuevas experiencias cualquiera que sea el reto para afrontarlas, déjenme hablar de Lorica que como pueblo, dueño de una riqueza cultural y folclórica que sólo se da en sus praderas, supe de este asentamiento humano a través de cultores destacados en la literatura y el arte nacidos en este valle de particularidades cósmicas sin parangón con otras realidades en el mundo. Después, cuando lo visité por primera vez, me pude percatar de la existencia de personajes como "El Pachanga", " Fosforito", "Ali All Humor" que el consagrado escritor David Sánchez Juliao sacó del anonimato para hacerlos conocer más allá del país de los Zenues. También Manuel Zapata Olivella, otro trotamundos, quien hizo sonar su nombre por la geografía americana, la Unión Soviética, el oriente y el continente europeo, exhibiendo una prosa de reconocida apreciación literaria en cada una de sus obras, haciendo hincapié en que igualmente procedía de un territorio mágico. Así mismo, Delia Zapata se paseó con su danza y ritmos propios de la comunidad riana del Sinú por todos los continentes provocando entre absortos y asombrados espectadores, el interés por saber de dónde provenía tanto arte y energías para interpretarlo, sin que la respuesta diera espera: de Lorica. Al constatar que, por alguna razón que yo reduzco a la intuición, esta feraz y tropical tierra fue destino de migrantes sirio-libaneses que congeniaron con el nativo haciéndose al ambiente hasta dominar el comercio de telas, lencería, joyas y ganados con su limitado dominio del idioma que el loriquero asimilaba, aunque no lo entendiera, agregándole su propia pimienta que endulzaba el sabor de la comunicación con el humor. Así mismo, puedo seguir relacionando a hijos ilustres de Lorica como Elias Bechara, exultante pedagogo, fundador de universidades; Fuad Char, empresario que dinamiza la economía regional y nacional; Marcial Alegría, pintor primitivista, precursor en Colombia de esta técnica, recientemente fallecido; Adriana Lucía, talentosa compositora y cantante de música tropical, destacada por sus interpretaciones del porro. Si el espacio me lo permitiera, puedo seguir refiriéndome a más escritores, poetas, cuenteros costumbristas, líderes sociales y repentistas del diario acontecer agitado por un comercio que se mueve entre el ruido de un enjambre de motos y la expectativa por conquistar al cliente que justifique el vivir en ese rítmico andar, donde se baila salsa, porro, champeta, cumbia, vallenato y todas las expresiones musicales modernas que no le son indiferentes a la actual generación. Pero, ¿qué encantó guarda este habitante único en toda el área del Caribe para seducir al foráneo? ¿Será por su frondosa imaginación, desprendimiento, espontaneidad, facilidad para bailar y reír, o la humildad que nivela con doctorados sin que nadie se de cuenta? Por esa original forma de moverse exteriorizando tal carisma para agarrar a todo quien ose acercarse a su entorno , la tierra donde no parece existir la preocupación por nada ni por nadie, sigue produciendo personajes como ENRIQUE CÓRDOBA ROCHA quien reside actualmente en Miami, Madrid y Lisboa acompañado con el palpitar permanente de la cultura sinuana como una impronta que, en su condición de viajero insaciable, ninguno de los muchos países y regiones lejanas visitados , le han ensombrecido su amor por Lorica. Este loriquero sensible a la aventura, además de escritor y diplomático, es periodista y profesor del oficio en la Florida Internacional University. Como tal, es cronista viajero de El Nuevo Herald de Miami y presentador por más de 30 años del programa de TV " Colombia al Día", en el canal 17-WRLN. Se le ha reconocido su labor periodística con varios premios en los EEUU, y condecorado por gobiernos extranjeros como el de Chile y por el rey de España Juan Carlos l. Leer a Enrique Córdoba es viajar por todo el mundo. Es conocer de museos, gastronomía, licores, bellezas naturales, formas de gobierno, limitaciones y suntuosidades, sin olvidarse de retratar con su pluma los lugares golpeados por la pobreza y conviviendo con las más extrañas costumbres con posibilidades lejanas de que sean tocados por las ofertas de la civilización en ciencia y tecnología. De entre las referencias traídas en sus crónicas, recuerdo su visita a la ciudad de Ho Chi Minh (antes Saigon) con influencia arquitectónica francesa, cuando su mente voló a Lorica al observar los seis millones de motocicletas que ruedan por sus calles "con más orden que en su pueblo", anota. Como para resaltar, en Lorica nació el mototaxismo en Colombia, creándose una especie de clase social nueva que acudió a este medio de trabajo ante la falta de oportunidades para vivir dignamente que el loriquero distrae con su característico andar. También se le dispara la imaginación al asociar a sus paisanas de nalgadas que armonizan con su cuerpo, de elegante caminar y sonrisa permanente en sus rostros, con las vietnamitas que pretenden ser blancas de protuberantes nalgas y caderas persuasivas como exhiben las féminas de su tierra. En Vietnam mandan las mujeres. Nada de machismo alcanzado sin tanta perorata de las feministas de occidente. Consultemos entonces las páginas de su último libro para experimentar también las emociones sentidas por este auténtico loriquero que no me extraña esté acariciando la posibilidad de visitar otros planetas una vez que concluyan sus giras por los pocos países que le faltan en la tierra por visitar, y antes de que un presidente americano, conocido por poner a viajar sus ideas por las estrellas, se le adelante.