En Sucre las inversiones públicas no redujeron la pobreza
En Sucre, la política domina la economía, pero la pobreza persiste a pesar de la inversión pública. ¿Se cumplen los objetivos de prosperidad y calidad de vida para los sucreños?
Por Rafael Yesid Salas Sucre respira política, pero ¿ha sido la política conmiserativa con los sucreños? Para responder evaluaremos el cumplimiento de los fines económicos del Estado en el departamento. Específicamente, los de promover la prosperidad general y mejorar la calidad de vida de la población, para lo cual la Constitución destina que el gasto público social sea prioritario. Uno esperaría que Sucre, hoy, esté en mejores condiciones sociales por el crecimiento anual de sus recursos. Cuando decimos que en Sucre se respira política no es solo por el fervor con que se viven los procesos electorales cada tres años, sino por el tamaño que representa la administración pública en su economía. De acuerdo con cifras del DANE, este es el sector económico más importante del departamento, por encima del comercio y la agricultura. De hecho, como porcentaje del PIB, dobla la proporción que el mismo sector representa en el total nacional. O sea, los sucreños dependen más de la política que el promedio de los colombianos. Pero ¿Cuánta plata mueve la política en Sucre? Según cifras del DNP entre 2020 y 2023 a la Gobernación le aprobaron recursos para proyectos de inversión en el orden de los $7,1 billones de pesos, de los que efectivamente ejecutó el 68%. Sin duda, se superaron ampliamente las proyecciones del plan plurianual de inversiones que presentó la anterior administración departamental. Si bien la bolsa de recursos viene creciendo, los avances en cuanto a reducción de la pobreza no son significativos. Al finalizar el 2023, Sucre fue el octavo departamento con mayor pobreza multidimensional, al mismo nivel que los territorios más atrasados del país, como la Amazonía, la Guajira y el Chocó. Pero a diferencia de ellos, Sucre no ha sufrido abandono del Estado, porque la plata sí llegó. Según el DANE, entre los sucreños persiste una informalidad superior al 90%. Este indicador se asocia con bajos niveles de ingreso, por lo que no sorprende que el departamento fuera el tercero con mayor pobreza extrema del país. En términos estadísticos, durante 2022 el 60% de los sucreños vivía con menos $400 mil pesos al mes. Lo anterior significa que, contrario al mandato constitucional, la mayor parte de la población sucreña ni es prospera ni tiene calidad de vida. Esto nos lleva a preguntarnos: ¿Por qué los proyectos ejecutados no redujeron la pobreza? ¿Están alineados los intereses de la administración pública con los de la población? ¿Necesita el departamento un cambio de dirección?