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Opinión

En política y economía, cambió el mundo

Francisco Montes Vergara
Francisco Montes Vergara
Columnista
25 de julio de 2024

En Sucre, el siglo XXI transformó la inseguridad en apertura económica, pero el modelo político se estancó. El discurso del pasado ignora el presente, y Venezuela, con su crisis, lo evidencia.

Por: Francisco Montes Vergara El departamento de Sucre no está exento de estos cambios. Desde lo político, sí bien es cierto que el siglo XXI inició en Colombia con el flagelo de la inseguridad y no era posible transitar por las vías, también es real que en los primeros años se produjo un cambio que llevó a abrir las fronteras construidas en las ciudades por el conflicto. La apertura de las fronteras permitió dinamizar la economía toda vez que se reactivó el sistema productivo y se ajustaron diferentes variables como el PIB, la tasa de interés, la inflación y el empleo; en términos generales, se pudieron dar condiciones de mercado. Bien es cierto de que se logró construir condiciones para la oferta y la demanda sacando del escenario la externalidad de la inseguridad, sin embargo, también es correcto decir que no se evolucionó en el modelo político y quienes empezaron a asumir las riendas en los mandatos en el orden nacional como en el regional, no alcanzaron a identificar que la población de hoy es muy diferente a la del año 2000. Mejor aún, muchos de los que tuvieron el derecho al voto en estas últimas elecciones, todavía no habían nacido en el 2002. Asimismo, gran porcentaje de los que ejercieron el derecho al voto en aquellos años, ya no lo están haciendo. En resumidas cuentas, se estancaron en el discurso de hace 22 años atrás. El contexto internacional, también tiene un desgaste. Es el caso de Venezuela. El mandato del Expresidente Hugo Chávez para luego llegar al actual presidente Nicolás Maduro, no tiene ningún sentido. El país bolivariano ha demostrado que el modelo económico que quiso desarrollar Hugo Chávez ya cumplió todas las etapas y no es el que sirve para el desarrollo socioeconómico, eliminación de la pobreza y disminución del desempleo. Pobreza y desempleo son las dos variables macroeconómicas llamadas a definir el futuro de la humidad porque los recursos son escasos y sólo con sistemas de producción altamente desarrollos se podrá conseguir su disminución. Con ello quiero decir que es indispensable hacer uso de la ciencia y la información para lograrlo. Pero es perentorio que el poder ejecutivo y el legislativo tenga bien clara la situación y no sigan metiéndole a la población cuentos, fabulas, mitos y excusas.