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Opinión

Elegir para seguir cambiando la historia

Susana Viera
Susana Viera
Columnista
8 de marzo de 2026

El 8 de marzo no es una fecha ornamental en el calendario político. Que en Colombia las elecciones al Congreso coincidan con el Día Internacional de la Mujer no es solo una simple concurrencia temporal, es un recordatorio de que la democracia también ha sido una lucha femenina.

El 8 de marzo no es una fecha ornamental en el calendario político. Que en Colombia las elecciones al Congreso coincidan con el Día Internacional de la Mujer no es solo una simple concurrencia temporal, es un recordatorio de que la democracia también ha sido una lucha femenina. Superamos un tiempo oscuro en el que las mujeres no podían votar, no podían ser elegidas y no podían participar de manera formal en las decisiones públicas. En Colombia, el voto femenino fue reconocido en 1954, y ejercido por primera vez en el plebiscito de 1957. Ese momento marcó una ruptura histórica. La ciudadanía dejó de ser un privilegio masculino para convertirse en un derecho compartido. Historia que no debemos olvidar. Pero votar no fue el punto de llegada. Fue el inicio de un proceso más complejo para construir igualdad real en el ejercicio del poder. Durante décadas, la presencia femenina en el Congreso fue marginal. Las mujeres estaban en la política, pero no en los espacios donde se definen las grandes decisiones fiscales, económicas y estructurales del país. Hoy el panorama es distinto, aunque insuficiente. La implementación de la Ley de Cuotas y las reformas que fortalecieron la participación política femenina han permitido un crecimiento sostenido de mujeres en el Congreso. En los últimos periodos legislativos, la representación femenina ha superado el 25 %. Un avance significativo frente al pasado, aunque todavía distante de la paridad. No se trata solo de números, se trata de trascendencia. Muchas de las transformaciones en materia de equidad de género, lucha contra la violencia, políticas de cuidado y reconocimiento del trabajo no remunerado han tenido liderazgo femenino en el escenario legislativo. En este contexto, es inexorable mencionar a nuestra senadora sucreña Ana María Castañeda y su rol en este proceso. Elegir, hoy tiene un significado más profundo que hace setenta años. No es únicamente ejercer el derecho al voto. Es decidir qué tipo de representación queremos y qué agenda legislativa priorizamos. En un escenario político marcado por la polarización, las tensiones fiscales y los debates sustantivos como la descentralización, la reforma al sistema de transferencias o las discusiones sobre crecimiento económico y la participación de las mujeres no puede reducirse a una cifra simbólica. Debe traducirse en liderazgo efectivo para el bienestar de la sociedad. La agenda de género avanza, aunque persista la violencia política contra las mujeres, las barreras económicas para financiar campañas, la subrepresentación en comisiones económicas estratégicas y los nocivos estereotipos que limitan el alcance pleno de la igualdad política. Hoy es un día para conmemorar y conjugar el verbo elegir en presente, pensando en el futuro.