
El wokismo

El "wokismo" se infiltra en universidades, gobiernos y redes sociales, censurando opiniones y promoviendo ideologías. Esta corriente, que socava valores y libertades, requiere ser comprendida para contrarrestar sus efectos perjudiciales.
Por Selma Samur de Heenan Antes hablé del veneno woke, y hoy quiero mostrarles cómo opera en la práctica esa corriente llamada wokismo, cuya maldad está siendo inoculada en todos los ámbitos. En universidades, se sanciona a estudiantes por decir “mujer”, ya que, al parecer, nadie sabe lo que significa. Se impone el uso obligatorio de pronombres como elle y se censuran libros si contradicen el discurso dominante en el claustro. En Harvard toleran y promueven ideas socialistas, pero silencian a quienes se oponen. En el ámbito oficial, se exigen cuotas por raza o sexo, incluso en cargos donde se necesita experiencia y preparación técnica. Ahí, la pertenencia a una minoría pesa más que la capacidad. En redes sociales, toda opinión que contradiga el libreto establecido es eliminada o ridiculizada, aunque haya evidencia que la respalde. Existen empresas donde no se pueden expresar consignas conservadoras o posturas de fe, bajo pena de perder el empleo. Otras corporaciones de renombre obligan a sus empleados a firmar compromisos de “inclusión”, que exigen aceptar sin cuestionar conceptos contrarios a la conciencia, a la fe o a la razón. Negarse puede significar no ser promovido o incluso quedar excluido. Hace poco, una biblioteca pública en Canadá canceló una lectura de cuentos para niños porque la narradora era una mujer cristiana que había manifestado su apoyo al matrimonio natural. No insultó a nadie. Tenía una opinión diferente. Pero eso bastó para que la excluyeran. Son innumerables las quejas de padres que han perdido el derecho a opinar o decidir sobre lo que se enseña en las escuelas primarias a sus hijos, a sabiendas de que las aulas se han convertido en laboratorios ideológicos, con sesiones “educativas” dirigidas por transgéneros disfrazados de drag queens. En algunos hospitales, no se permite llamar “madre” a la mujer que da a luz. Se exige usar términos neutros como “persona gestante” para no “ofender” a quienes no se identifican con su sexo biológico. El movimiento Black Lives Matter (todas las vidas negras importan), aunque dice promover justicia racial, ha impulsado, bajo el pretexto de equidad e inclusión, la destrucción de valores, símbolos y principios que sostienen el orden y la convivencia social. El wokismo es parecido a un sistema operativo que debemos conocer para manejarlo con decisión y claridad. De lo contrario, seguirá pervirtiendo nuestra existencia con las más nefastas consecuencias.