
El vuelo que sigue

La apertura del aeropuerto de Tolú en 2025 impulsa un futuro prometedor. Nuevas rutas aéreas y oportunidades turísticas y comerciales transformarán la región.
Por Emiro Arrazola Ospina Cómo llegar más lejos aprovechando que el sueño de volar desde Tolú es cada día más una realidad que llegará a su destino en 2025. Pasajeros con destino a Tolú, con último llamado, cierran vuelos desde Pereira, Ibagué, Manizales, Bucaramanga, Medellín o Bogotá. CLIC, la nueva aerolínea, se volvió también "toludeña". A ellos, gracias y bienvenidos al mañana. Emociona escuchar el nombre de Tolú en aeropuertos donde nunca antes se mencionaba. Las redes con la apertura del aeropuerto fueron muy generosas con Tolú. Un tiquete que cubra nuevas rutas de bienestar y calidad de vida para todos los sucreños es el destino que ahora buscamos para despegar los nuevos sueños. Tenemos que abordar con un paquete cargado de ilusiones y peticiones. El bombo está sonando bien alto con el nombre de Tolú por todas partes. El municipio de Tolú debe adaptarse a las nuevas oportunidades que la presencia de un aeropuerto regional y alterno de Montería y Cartagena implican. El presidente cumplirá con internacionalizarlo. El municipio debe volar a la velocidad de las nuevas realidades, adaptar el POT, servicios públicos, nuevas oportunidades de trabajo para los criollos, bilingüismo desde el primer día de colegio, etc. El aeropuerto, el puerto y la carretera de la ruta al mar mas tarde que temprano combinaran turismo, industria y comercio, el Mamonal del golfo es una eventualidad muy cercana. Cuartos fríos para que los productos de nuestros campesinos puedan exportarse es una meta obligada y hacen parte de la integralidad que debe buscarse con el aeropuerto. Diseñar el mañana, exento de mezquindad política o circunstancial es urgente. Si no se empieza ya podrán estrellarse muchas oportunidades. Todas las ideas serán bienvenidas, incluso aquellas dispuestas a exponerse a la burla de ser tildados locos. Algunos abrigan esperanzas de un corredor productivo interdepartamental que una el río con el mar. El Magdalena, desde Magangué a máximo cien kilómetros hasta Tolú por carretera, sin congestionar en el 2030 la capital, tomando alternativas desde el Bongo o los Palmitos hasta Toluviejo y ahí empalmar los vientos del mar con las brisas del Magdalena. Una vía que se convierta en piloto nacional que el estado adquiera la tierra para la vía y a su lado al menos 150 metros de fondo para parcelas campesinas, puntos de acopio y exportación desde Tolú. Encaja en la política de tierras del señor presidente. Ver aterrizar en Tolú aviones de envergadura y gran capacidad de pasajeros era solo parte de un sueño al cual le faltan varios capítulos por ver.