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Opinión

El vaso con agua

Samuel Morales Turizo
Samuel Morales Turizo
Columnista
31 de octubre de 2025

El segundo día del mes de Noviembre es dedicado a los fieles difuntos, todos los cementerios estarán colmados de persona encarnada, que visitan a sus familiares y amigos fallecidos.

Por Samuel Morales Turizo El segundo día del mes de Noviembre es dedicado a los fieles difuntos, todos los cementerios estarán colmados de persona encarnada, que visitan a sus familiares y amigos fallecidos. El hombre se libera al mirarla de frente. Y los muertos, cuando lo están del todo, parecen ayudarle más en el recuerdo que cuando están vivos- parecen que el hombre acepta de mucho mejor grado su autoridad y ejemplo una vez son cadáver. La muerte es una buena consejera. La muerte es un fenómeno cultural, estas variaciones culturales son conocidas por medios de experiencias, por medio de historia, leyendas, mitos, supersticiones, y siempre por comparación, testamentos, cartas, crónicas. Transporte de cadáveres, funerarias, cementerios, liturgias, oraciones, velorios y sermones. (Discursos, elegías, carteles y pinturas). Entre las costumbres que están vigentes en la Región Caribe en lo referente a los velorios de difuntos y que se viven durante las nueve noches siguientes a la muerte de un ser querido: juegos de barajas, mesa de dominó, la presencia de un rezandero, chistes, reparten café, la muerte de torna en festejos. En muchos pueblos del Caribe colombiano tienen como usanza de colocar un altar en la sala, con una sábana blanca, la imagen del crucificado, velas y en la mesa se pone un vaso con agua desde la muerte del difunto hasta las nueve noches. El objetivo de este hábito es facilitar al alma del difunto que beba agua y no llegue sediento al más allá. Por lo anterior el escritor cubano Alejo Carpentier decía: “los muertos sufren mucha sed, y los hay tan atormentados y peligrosos que conviene apagarles la sed”. En el Pacífico colombiano existen otras costumbres relacionadas al vaso con agua, esta experiencia ritual es un lenguaje que permite reconocerse entre los habitantes, por ello es dado sostener que esta vasija debe colocarse debajo del ataúd, para que el difunto sacie la sed. Aunque la muerte sea hoy, para muchos sinónimos de derrota. En el siglo pasado y a comienzos del siglo XXI a gran parte de la humanidad parezca no interesarle la muerte: La muerte y los difuntos han ocupado siempre un lugar sublime en la cultura humana.