El tema de la violencia
La violencia en Colombia, un problema arraigado. Un estudio revela que los asesinatos urbanos representan el 73% entre 1979 y 2022, y que las víctimas son mayoritariamente hombres.
Por Lewis Pereira Quien sabe cuánta tinta se ha gastado escribiendo sobre el tema de la violencia en Colombia y cuántos deseos, cuántos anhelos de la población también para que toda esta tragedia termine, para que todo esto se acabe y por fin tengamos un país normal, es decir, que podamos pararnos ante el concierto de naciones del mundo solamente a discutir sobre temas del desarrollo o las mejoras en la calidad de vida de la gente. Quitarnos esa imagen de país dedicado al narcotráfico. Los ojos se me humedecen de pensar un país así, sobre todo porque cuando se comienza a profundizar aparecen las sorpresas y las paradojas, como ocurrió en estos días con ocasión de una visita de un profesor eminente de la Universidad Nacional, experto en el tema, que vino a refrescar los datos y ajustar la mirada. Ahí surgieron las sorpresas, sucede por ejemplo, que a nivel nacional los asesinatos urbanos (no los que ocurren en el medio rural) suman el 73% en una medición hecha entre 1979 y 2022; es decir, que la violencia interpersonal ocurre en las ciudades y no en el campo. Otra cosa es que quienes mueren, casi en su totalidad, son los hombres, más del 95%, por lo cual el asesinato de mujeres es un número muy pequeño y extraño. Los feminicidios reciben mucha publicidad y con razón, pero quienes mueren son los hombres por peleas entre ellos. El hecho de que sean hombres y que nos encontremos sumergidos desde hace más de 70 años en una guerra civil, inadvertida, ya casi invisible para muchos precisamente por el tiempo transcurrido, debería generar una situación en la que las mujeres se encuentren solas, vivan solas en un porcentaje alto, como también lo dicen las estadísticas, por cierto. Y por otro lado, el hecho de que sean las ciudades los lugares de la violencia, debería captar toda nuestra atención en el sentido de que si logramos reducir esa violencia avanzaremos en la pacificación. En el medio rural queda la droga, eso sí, no cabe duda, los cultivos, el gran negocio del narcotráfico, pero ese es un tema distinto. Lo que indican las cifras es que, si es verdad que ese negocio ilícito traslada sus resultados a las ciudades en número de muertos y en delincuencia organizada, habrá que decir, entonces, que las metas de la lucha en el medio rural no son los asesinatos sino la droga. De esa manera, comenzamos a aclarar la visión y pensar bien las cosas.