
¿El tamaño es importante?

El caso de un banquero chino condenado a muerte por sobornos, revela la magnitud de la corrupción. ¿Importa el tamaño de la corrupción en Colombia, donde la impunidad prevalece?
Por Susana Viera Hay preguntas instintivamente inscritas en el colectivo imaginario, que nos conducen automáticamente a una respuesta en el escenario básico del ser humano: el morbo. Sin distingo situacional, cuando se pregunta si el tamaño importa, pensamos en lo mismo. Los invito a reflexionar sobre el tamaño de la corrupción en Colombia, pués en esa llaga, es donde hay que poner el dedo. Se publicó en medios internacionales y redes sociales, la noticia sobre un exbanquero en China, condenado a muerte tras haber recibido 151 millones de dólares en sobornos. El tribunal chino manifestó su decisión así: “ El valor del delito de soborno fue extremadamente grande, las circunstancias del delito fueron extremadamente graves, el impacto social fue extremadamente malo y causó un daño extremadamente grave a los intereses del país y del pueblo .” El calificativo predominante fue “extremadamente grande”. Entonces, el tamaño importa para quien evalúa. Esta noticia para los corruptos colombianos debe ser morbosamente hilarante. Colombia parece el ejemplo de la apología a la corrupción, al poder y al dinero. Aquí la mayoría de estos asuntos, no pasan de ser tendencia semanal. Lo inédito de este anti cuento Chino, es que el antecesor del banquero fue ejecutado en el año 2021, por aceptar sobornos por 280 millones dólares, siendo este el mayor caso de corrupción financiera en China. Entonces, ¿es imposible acabar con la corrupción? Si la condena a muerte es el máximo castigo penitenciario, y el sistema penal Chino, es reconocido como el mayor verdugo del mundo por el uso de la pena capital, y en el caso que traigo a colación, fue insuficiente el precedente del castigo a muerte de su antecesor, ¿cómo libraremos esta batalla el resto de la humanidad? ¿Podríamos calificar como absurda la pena de muerte, por desmedida e inhumana para castigar un delito medioambiental o el robo de tumbas y lugares funerarios, tal y como lo aplica la justicia China? Pero, ¿podríamos decir lo mismo en nuestro país, frente a los hallazgos fiscales y penales por billones y billones de pesos, por los que nos hay condenados a pena alguna, ni se recuperan los recursos? En Colombia, a la luz del estado social de derecho y humanización de las penas, no se cuantifican las pérdidas de vida, por ejemplo, cuando se roban los recursos de la salud. La muerte de pacientes es solo un daño colateral que no hace parte de la dosificación de la pena. Parece que el amor al poder y al dinero enceguece a la justicia, y que la corrupción no distingue democracia o dictadura. Por tanto, es evidente que sí, debería importarnos el tamaño de la corrupción.