
El subdesarrollo del departamento de Sucre

Sucre enfrenta un estancamiento socioeconómico a pesar de las inversiones. La falta de infraestructura y productividad frena el desarrollo, exigiendo soluciones concretas y compromiso.
Por: Francisco Montes Vergara El propósito que debe tener toda administración pública es mejorar las condiciones socioeconómicas de la población. En razón a ello, se convierte en tema obligado por precandidatos que aspiramos a cargos de elección popular. Hay que poner el dedo en la llaga. En el departamento de Sucre se ha dilatado el interés sobre las urgencias que existen para poder avanzar económicamente. Las necesidades en infraestructura y la ausencia de una estructura productiva es evidente. Sin embargo, la solución no ha llegado. Para mejorar las condiciones sociales en la población, desde la juventud hasta los adultos, es indispensable crear las condiciones básicas con respecto a los factores productivos para poder hablar realmente de la solución al subdesarrollo sucreño. Los programas y proyectos que se quieran plantear, aún, desde la casa de Nariño, no serán una realidad hasta tanto no estén en ejecución. Para Sucre se han realizado varios documentos conpes desde el Departamento Nacional de Planeación (En el gobierno de la administración del presidente Duque se aprobaron dos documentos conpes por más de cuatro billones de pesos), muchas gestiones se han adelantado en Bogotá en diferentes ministerios; siempre hemos tenido representación en el Congreso de la República; nos enorgullecemos de la región de la Mojana y del Golfo del Morrosquillo; pero, hasta el momento lo cierto es que tenemos un crecimiento económico, en menor proporción en los últimos años, con respecto al resto de departamentos de la región Caribe; nos encontramos estancados en el índice de competitividad; nuestros mercados ofrecen en mayor proporción productos que se producen en otros departamentos; la población inscrita en Sisben en la categoría “A”, la más pobre, ha venido en aumento; en todos los municipios los sistemas de acueducto y alcantarillado son precarios; las vías entre las veredas, corregimientos y municipios no permiten que exista un sistema productivo eficiente; en la pobreza multidimensional, la informalidad laboral, es del 95 por ciento; el departamento se encuentra en ley 550 desde hace 13 años y ahora bajó a la categoría fiscal cuarta; los niveles de ejecución presupuestal son bajos con respecto a otros departamentos; en fin. Esta lista de debilidades, en contraste con las oportunidades políticas y geográficas, han persistido por años. Sucre, más allá de la gestión política; requiere compromiso, experiencia y conocimientos para no improvisar y evitar perder más tiempo sumido en el subdesarrollo.