
El síndrome del cinco a cero.

Recordar el vivir, afirman los optimistas cuando se apegan a la esperanza como la última oportunidad para conquistar metas. Entonces llega a mi memoria aquel cinco a cero que metió al país en una fiesta y con el cual clasificamos al mundial...
Por Luis Paternina Amaya Recordar el vivir, afirman los optimistas cuando se apegan a la esperanza como la última oportunidad para conquistar metas. Entonces llega a mi memoria aquel cinco a cero que metió al país en una fiesta y con el cual clasificamos al mundial con una selección Colombia que dista mucho de la que vimos el domingo pasado en Barranquilla contra Perú, carente, no de fútbol, sino de ganas, de sentir patrio, de amor por la camiseta, vale decir, por los millones de colombianos que nos sentimos representados por los talentosos y millonarios jugadores que entregan el alma por los emblemas de los clubes para los cuales juegan, pero no lo hacen cuando están de por medio los colores patrios, como se pudo apreciar con Perú. Nuevamente jugamos contra Argentina en busca de la clasificación al mundial, tal como sucedió hace más de treinta años, pero esta vez con todo en contra: jugando mal, lentos, sin pique, sin propuestas, confiados, desesperados, sin desmarcarse, parecían sobrados como si ya todo lo hubieran ganado cuando esta vez hasta la clasificación la tenemos en veremos. Pero algo juega a su favor este domingo 10 de junio: el cinco a cero que los argentinos no han podido quitarse de encima, gravitación sobre ellos cada vez que se enfrentan a Colombia, carga convertida en un síndrome por el conjunto de sensaciones que experimentan , producto de la presión psicológica ante el afán por humillar a los colombianos por más de cinco goles quitándose por fin aquella histórica y no menos emblemática derrota a los actuales campeones mundiales que hasta Maradona aguijoneado por el entusiasmo del periodismo local, dijo: los colombianos inventaron el fútbol. De jugar como lo hicimos ante Perú, nos meten media docena. Pero cargando los argentinos con el síndrome del cinco a cero, pueden cometer errores que Colombia aprovecharía si nuestros jugadores se olvidan de Colombia y juegan como lo hacen para sus equipos por los dólares que el país no les paga , aunque cabalguen con la nacionalidad colombiana que , con la representación que llevan, debieran sentirla con orgullo y conscientemente hasta dejar la vida en la cancha sin una gota de ego por el encumbramiento a que el periodismo los ha llevado hasta olvidarse de la humildad que los empujó a la gloria. Mi marcador: uno a uno. No soy tan optimista por lo que me habló la actitud de los jugadores ante Perú. Sin embargo, el síndrome del cinco a cero juega a favor del equipo nacional.