
El silencio que se rompe: poder, violencia y responsabilidad en entornos laborales

“El acoso laboral en contextos de poder no es un hecho aislado, sino una forma de violencia sistémica y sostenida que vulnera la dignidad humana.”
En las últimas semanas, Colombia ha sido escenario de denuncias que evidencian una problemática estructural en los entornos laborales: la violencia y el acoso, especialmente contra las mujeres. Estos hechos no solo reflejan conductas individuales reprochables, sino que revelan dinámicas de poder profundamente arraigadas que han sido normalizadas durante años. El acoso laboral en contextos jerárquicos no puede entenderse como un hecho aislado, sino como una forma de violencia sistémica que vulnera la dignidad humana. En este marco, el Convenio 190 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) refuerza la obligación de garantizar entornos laborales libres de violencia y acoso, reconociendo estas conductas como manifestaciones de relaciones de poder que deben ser prevenidas e intervenidas. La asimetría de poder es central. Frecuentemente, las denuncias involucran figuras con autoridad frente a personas en posiciones subordinadas, lo que configura un contexto que favorece el silencio. Este fenómeno puede comprenderse desde el modelo ecológico de la violencia, que integra factores individuales, relacionales y organizacionales. Asimismo, la teoría de la dominancia social permite explicar cómo las jerarquías legitiman desigualdades y facilitan relaciones abusivas, donde el poder se convierte en un mecanismo de control. En estos escenarios, el miedo a perder oportunidades, a ser estigmatizadas o a no ser creídas configura lo que en psicología jurídica se denomina coerción implícita, una forma de presión que inhibe la denuncia sin necesidad de amenazas explícitas. Desde la teoría del aprendizaje social, estas conductas pueden reforzarse en entornos donde no existen sanciones claras o donde el abuso se normaliza. Esto no solo perpetúa la conducta, sino que genera afectaciones psicológicas como ansiedad, estrés laboral, sentimientos de culpa y deterioro de la autoestima. El daño no siempre es visible, pero sí sostenido en el bienestar emocional y en la percepción de seguridad en el trabajo. Desde la prevención, la psicología jurídica y la criminología organizacional resaltan la importancia de identificar indicadores de riesgo conductual como la baja empatía, la necesidad de control y la dificultad para reconocer límites. Estos no constituyen diagnósticos, sino señales de alerta que, en interacción con entornos permisivos, incrementan la probabilidad de conductas abusivas. La detección temprana también implica reconocer contextos organizacionales donde el silencio predomina, las conductas inapropiadas se minimizan y los canales de denuncia resultan ineficaces. A nivel individual, conductas invasivas o reacciones negativas ante límites son señales que requieren atención. La valoración de estos casos no busca etiquetar individuos (posibles victimarios), sino analizar patrones de conducta, dinámicas de poder y su impacto en las víctimas. La aparición de múltiples testimonios evidencia que no se trata de hechos aislados, sino de prácticas toleradas o invisibilizadas institucionalmente, lo que plantea una clara responsabilidad organizacional. El cumplimiento del Convenio 190 implica que los empleadores deben garantizar entornos seguros, implementar mecanismos eficaces de denuncia y adoptar estrategias preventivas basadas en la gestión de riesgos psicosociales y la formación en límites y respeto. La violencia en contextos laborales no puede explicarse únicamente por la conducta individual, sino por la interacción entre rasgos de personalidad, dinámicas de poder y cultura organizacional. Lo que hoy ocurre no es solo un escándalo coyuntural, sino una oportunidad para replantear las bases de las relaciones laborales. Escuchar, creer y actuar ya no es una opción ética: es una obligación jurídica y social. Porque cuando el silencio se rompe, también se revela la urgencia de transformar las estructuras que durante tanto tiempo lo sostuvieron.