El problema de las Fake News
Vivimos en una era de sobreinformación, pero paradójicamente, ignoramos datos cruciales. Estudios revelan dificultades para procesar información contraria y verificar fuentes, alimentando la desinformación.
Por Lewis Pereira Nosotros vivimos, en la actualidad, en una extraña época en la cual ocurre algo muy paradójico, tenemos un exceso de información (que circula por internet), pero nos comportamos como si no existiera. A cualquiera le puede parecer que se trata de pereza mental, pero no es tan sencillo. Un famoso estudio realizado hace unos años, entre los seguidores de Donald Trump, cuando éste tomó posesión en su primer mandato, determinó que estos tenían problemas para digerir la información contraria al candidato, por ejemplo, rechazaban cualquier tipo críticas, la filtraban y decían que era falsa. Los especialistas piensan que las personas abordan el asunto haciendo lo siguiente: convierten una verdad intelectual en una verdad “emocional”, por lo cual, si aceptan algo contrario lo sienten como una amenaza. Otro tanto ocurre con la verificación de las fuentes. Se supone que deberíamos verificar las fuentes y las personas, pero no lo hacemos. Tendemos a mantener la actitud de que todo lo que sale por las redes sociales es equivalente, es lo mismo quien opine y no se dan cuenta de que por las redes salen expertos hablando y otros que son imples aficionados. Eso lo vimos durante la pandemia del COVID-19, algunos sostuvieron, cuando todo comenzaba, que eran mentiras fabricadas por los EE.UU. para dominar el mundo, y otros hicieron campaña para que no nos dejáramos “controlar”. Las personas habitualmente no diferencian entre el portal de una clínica especializada que da información sobre esto y las opiniones de gente aficionada que no sabe nada del tema. Recuerdo que la mayoría se puso a recomendar remedios caseros de todo tipo, mientras los médicos luchaban por desmentirlos, y esto también sucede en campos como la astrofísica, arqueología, religión, alimentación o cualquier cosa. Según las redes todos los días pasa un meteorito rozando la tierra, y el problema no sería ese, porque opinadores siempre los ha habido, el problema comienza en nuestra incapacidad para verificar las fuentes y buscar información nos permita tener la mejor información posible. Es probable que no lo hagamos porque no sabemos cómo localizar esa información como se demuestra todos los días entre los más jóvenes que saben navegar por las redes, pero no saben buscar en internet para conseguir información seria que desmienta o confirme algo.