
El Pozo de Kola

En los años 70, Rusia perforó más de 12 km en la corteza terrestre con fines científicos. Pero lo que hizo famoso al Pozo de Kola fue una leyenda inquietante.
Por Selma Samur de Heenan En la década de 1970, se emprendió la perforación del Pozo de Kola, ubicado en el norte de Rusia, con más de 12 kilómetros de profundidad. Esta fue realizada únicamente para estudiar científicamente las capas de la corteza terrestre. Sin embargo, su fama proviene de una inquietante historia que circuló años después: se decía que, al bajar un micrófono al fondo del pozo, los investigadores captaron gritos aterradores, lo que algunos interpretaron como la prueba de que habían encontrado el infierno. Aunque quisieron desestimar el relato alegando que no se puso ningún micrófono ni se registraron sonidos misteriosos, la historia se propagó con tal fuerza que resulta difícil creer que haya surgido de la nada. ¿Se trató de una tergiversación de algún fenómeno geológico real? ¿O acaso alguien, en su intento por ocultar lo inexplicable, apresuró una versión “racional” para acallar los rumores? Más allá de lo que haya ocurrido en esas profundidades, hay una realidad que no está sujeta a especulación: el Cielo, el purgatorio y el infierno existen. No son metáforas ni creaciones humanas. Jesús mismo habló sobre el Cielo como la recompensa eterna para los justos: “En la casa de mi Padre hay muchas moradas” donde los santos gozan de la presencia de Dios sin sufrimiento ni sombra de pecado; y se expresó sobre el infierno como el destino de los que mueren en pecado mortal sin arrepentimiento: “Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de Mí, malditos, al fuego eterno, preparado para el diablo y sus ángeles.” Mateo 25, 41 El purgatorio, en cambio, es el lugar donde las almas que mueren en gracia de Dios, pero con impurezas aún por purificar, sufren temporalmente antes de entrar al Cielo. Los santos han hablado con claridad sobre su existencia, y también la Biblia lo insinúa cuando dice: “Hizo ofrecer este sacrificio expiatorio por los muertos, para que fueran librados de sus pecados” 2 Macabeos 12, 46. Si aquel abismo escondía algo más de lo que nos dijeron, nunca lo sabremos, y sea cierta o no aquella historia, lo que sí es verdad es que existe un pozo mucho más profundo y peligroso, en el que se hunde el alma que persiste en el pecado sin arrepentirse, porque lo que está en juego no es solo un misterio geológico sino la eternidad.