
El poder de tus palabras

Una historia sobre el poder de las palabras revela su impacto. Reflexiona sobre tus diálogos internos: ¿son constructivos o destructivos? Aprende a usar las palabras sabiamente.
Por Tatiana Valeta Lambraño Te cuento una historia, había una vez un joven llamado Andrés que por un desacuerdo con su hermano le dijo unas palabras crueles, hirientes, “ nunca serás tan bueno como yo” le dijo con tanto desprecio, su hermano herido se apartó y dejó de hablarle; pasaron los días y Andrés comenzó a sentir el peso de su boca, sabía que había herido profundamente a su hermano y el vacío que sentía lo atormentaba, así que decidió ir en busca de su hermano a pedirle perdón, cuando finalmente se encontraron Andrés le dijo “te pido perdón por lo que te dije no quería lastimarte” su hermano con lágrimas en los ojos le respondió Andrés mi hermano, el daño ya está hecho pero tu arrepentimiento es el primer paso para sanar. La gran moraleja de esta historia es que las palabras pueden ser como flechas que una vez lanzadas no se pueden devolver, pero siempre podemos arrepentirnos, pedir perdón y tratar de sanar. ¿cuántas palabras hirientes al día te dices? porque no me vas a negar que no tienes conversaciones internas todo el día, sé que hablas contigo, pero ¿de qué hablas? ¿cómo son tus palabras? ¿qué es lo que te estás diciendo? te estás animando, te estás motivando, te estás fortaleciendo con palabras positivas, o estás allí machacándote y machacándote con los errores cometidos, con la culpa por las equivocaciones del ayer, por lo que gritan tus miedos y temores o quizás por las suposiciones de lo que crees que la gente piensa de ti. Qué es lo que te dices todos los días, cuál es tu conversación interna, porque cada palabra que te dices causa en ti una reacción, siempre va a genera una conducta positiva, de alegría o retos o por el contrario lo que va a causar es temor, tristezas, depresión o miedo a fracasar; las palabras que dijo este hermano causaron un daño, un gran dolor en el corazón de su hermano y, te invito a meditar en eso porque realmente las palabras sí tienen un poder inmenso, tan poderoso que tiene la capacidad de edificar y hacer de ti cosas extraordinarias, hacer de toda la gente que te rodea cosas maravillosas, pero así mismo tienen el poder de autodestruirte y destruir a los demás. Unas pocas palabras tienen el poder de cambiarte, unas pocas palabras de aliento, de bendición, de fe, pueden incluso mejorar tu vida y la vida de los que te rodean. Yo sé que a veces no somos conscientes del peso que tiene nuestras palabras y por eso lo que decimos a veces lo decimos así alocadamente, pero todas las palabras tienen un peso y tienen una consecuencia ya sea para bien o para mal. Sabes que la Biblia en él proverbios 18: 20 - 21 no enseña “ la Muerte y la vida están en poder de la lengua y el que la ama comerá de sus frutos, cada uno recibe por sus palabras su premio o su castigo, la lengua tiene poder para dar vida y para quitarla, los que no paran de hablar sufre las consecuencias”. Reflexionemos sobre esto, ¿cuántas palabras o pensamientos negativos has contemplado hoy?, ¿cuántas palabras negativas has proferido contra los demás? ¿cómo crees que va a haber buen resultado en esto si tu no cuidas lo que piensas o lo que hablas? Si te amas tus pensamientos y tus palabras deben estar cargadas de bendición, de fe, de éxito, de alegría, de confianza, de fuerza, de positivismo independientemente en medio de la situación que estés. Eso de que hablemos según las circunstancias que vivimos porque según nosotros “somos realistas” es un error, empieza a declarar palabras de vida y vas a ver cómo el ánimo se transforma, las palabras de aliento son medicina y refrigerio a tu cuerpo y a tu vida. Usa tus palabras para agradecer, para bendecir, para alentar, habla bien de ti, habla bien de los demás, verás el impacto profundo y poderoso que causarás. Usa tus palabras con sabiduría, construye puentes en lugar de levantar muros, sé lo mejor contigo y se lo mejor con los demás, cultiva una vida más plena, más saludable, más hermosa, que ese sea el propósito de este y cada día de tu bendecida vida.