El ocaso de la economía
El crecimiento económico de Colombia se estanca. El PIB de 2024 creció un 0.7%, con caída de recaudo tributario, inversión extranjera y aumento del desempleo.
Por Leonardo Beltrán Hablar del crecimiento económico de Colombia es un ejercicio de nostalgia. Presumíamos de una economía en expansión, sólida y prometedora; pero ya nada queda. En el primer trimestre de 2024, el PIB del país creció apenas un 0.7%, marcando la tasa de crecimiento más baja en cuatro años. Este crecimiento modesto se debe a una disminución en el gasto del consumidor, la tímida inversión extranjera, la incertidumbre en los mercados, la ineficiente ejecución presupuestal del gobierno y algunos conflictos globales. En términos tributarios, la situación es aún más alarmante. Entre enero y abril de 2024, el recaudo disminuyó un 10,3% en comparación con el mismo período del año anterior: caída que ni en pandemia se observó, pues aún en 2020 y 2021 el recaudo creció, 1% y 5% respectivamente. Esta debacle fiscal pone en riesgo la capacidad del gobierno para financiar proyectos esenciales y servicios sociales. La inversión extranjera (IED) también ha sufrido golpes. Según el Banco de la República, la IED cayó un 21% en el abril respecto al periodo en el año anterior, alcanzando USD$1.544 millones. Esta disminución refleja la creciente incertidumbre entre los inversionistas, exacerbada por las improvisaciones incesantes del gobierno. A lo anterior se suman los resultados de los índices de confianza comercial e industrial, medidos por Fedesarrollo, y que para abril de 2024 se situaron en 15,3% (12 pp. más que el mes anterior) y -3,4% (0,8 pp. respecto más respecto al mes anterior). Según la misma fuente, la rentabilidad de la actividad exportadora del país fue de -20,3% para el primer trimestre del año, mientras que para el mismo periodo del año anterior fue -6,2%. En cuanto al empleo, el mercado laboral sigue siendo un reto importante. Según DANE, en marzo de 2024, la tasa de desocupación a nivel nacional se situó en 11,3%, lo que supone más desempleo en 1,3 puntos porcentuales en comparación con el mismo mes del año 2023, cuando fue del 10,0%. Lo anterior ligado a la disminución del empleo formal reflejan un mercado laboral frágil y segmentado, incapaz de absorber eficientemente a la fuerza laboral disponible. La industria colombiana ha venido perdiendo terreno en los últimos años, debido a factores como la falta de financiamiento y la alta carga regulatoria. Fortalecer el sector industrial no solo redundará en un mayor recaudo tributario, sino que también generará empleo formal, reducirá la pobreza y permitirá al país insertarse de manera más efectiva en las cadenas globales de valor. Es la vía para retomar la senda del crecimiento. Sin duda, estas cifras son un llamado a la acción: es hora de dejar a un lado las ideologías extremistas y empezar a tomar decisiones certeras para la re-dinamización económica del país.