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Opinión

El Nono Narváez

Aníbal Paternina Padilla
Aníbal Paternina Padilla
Columnista
22 de abril de 2026

Nacer y morir son el principio y final de la vida. Así como en el orden lógico y natural de las cosas no hay fin sin principio por ley inexorable y eterna. La parca como cumplimiento falso de volver a la nada, ha consumado su nefasta obra arrebatándonos a un gran sincelejano, a un sabanero de reconocidas virtudes, enaltecedor de nuestro folclor como José Rafael (El Nono) Narváez con su musa inspiradora que dio riqueza a su astro para componer cerca de 200 canciones catalogadas como joyas del folclor colombiano y entre las que se encuentran obras clásicas como Ron y cerveza,

Nacer y morir son el principio y final de la vida. Así como en el orden lógico y natural de las cosas no hay fin sin principio por ley inexorable y eterna. La parca como cumplimiento falso de volver a la nada, ha consumado su nefasta obra arrebatándonos a un gran sincelejano, a un sabanero de reconocidas virtudes, enaltecedor de nuestro folclor como José Rafael (El Nono) Narváez con su musa inspiradora que dio riqueza a su astro para componer cerca de 200 canciones catalogadas como joyas del folclor colombiano y entre las que se encuentran obras clásicas como Ron y cerveza, Nada te pido, Mujer cabaretera, Aguas del Magdalena, Juana vende pan. Con Pedro Laza y sus pelayeros grabó Rico jalaito, Soy pelayero, Se te cayeron los dientes, Ritmo del 60 y La gustadera, además de otros éxitos con distintas casas disqueras. El inolvidable artista sincelejano administró con esmero y decoro el bello arte musical con el complemento de su voz e inteligencia como compositor y arreglista, acompañándose de su fiel compañera la guitarra. Fue un consejero constante de los que gustosos depositamos en él los secretos de su conciencia, además de ser el báculo de los amigos que necesitaron su ayuda. Lo prematuro e inesperado fallecimiento del gran artista y amigo, los rudos del golpe que recibieron nuestros corazones, aún no ha permitido aprovechar el doloroso instante para seguir exaltando sus obras dentro del inmenso campo de su arte musical. Pero bástate saber Nono, cuán sinceramente te apreciamos en la vida terrígena, cuánto sufrimos tu eterna ausencia Y cuánto el estupor que nos causa ver que te adelantaste a nosotros en el ineludible viaje hacia las regiones donde Residen Los Ángeles y las almas acogidas en el paraíso, rodeado de los resplandores de la gloria. Tu voz seguirá repercutiendo con el eco de tus merengues, paseos porros y fandangos.