Cargando indicadores...
Sucre Logo
Imagen del artículo
Opinión

El mito del feminicidio

Selma Samur de Heenan
Selma Samur de Heenan
Columnista
6 de abril de 2025

El término "feminicidio" se cuestiona: ¿es la realidad que se presenta? El artículo analiza la distorsión ideológica tras la etiqueta y cómo infla cifras, separando los asesinatos por sexo.

Por Selma Samur de Heenan En los últimos años, el término feminicidio ha sido impuesto como una verdad incuestionable. Se nos dice que miles de mujeres son asesinadas por el hecho de ser mujeres, como si hubiera una especie de cacería sistemática contra ellas. Pero ¿realmente es así? El problema empieza desde la base conceptual. Se habla de que las mujeres son víctimas de violencia “por razones de género”, cuando en realidad la mujer no tiene género, sino sexo. La ideología de género ha logrado distorsionar el lenguaje al punto de hacernos creer que el sexo biológico es una construcción cultural, y ahora nos imponen términos como “violencia de género”, “perspectiva de género” y “feminicidio”, todos basados en la falsa premisa de que el mundo está estructurado para oprimir a la mujer. Pero la realidad es otra. No todo asesinato de una mujer es un feminicidio. Para que lo fuera, el crimen tendría que haberse cometido exclusivamente porque la víctima es mujer, y en la mayoría de los casos esto no ocurre. Cuando un delincuente asesina a una mujer en un asalto, no la mata por serlo, sino por una consecuencia inevitable de su acción delictiva. Si un ajuste de cuentas del crimen organizado cobra la vida de una mujer, no es porque su sexo femenino haya sido un factor determinante, sino porque estaba dentro de un conflicto mayor. Sin embargo, cualquier asesinato de una mujer hoy en día es etiquetado como feminicidio, inflando cifras y promoviendo una idea falsa. Al mismo tiempo, los hombres mueren asesinados en mayores proporciones, pero nadie habla de “masculinicidio” o “varonicidio”. ¿Por qué? Porque el objetivo no es la justicia, sino imponer una lucha de sexos donde el hombre es el opresor y la mujer la víctima perpetua. La violencia es un problema real, pero no tiene sexo. Pretender que solo las mujeres son víctimas de un sistema que busca exterminarlas, es una falacia construida para enfrentar a la humanidad en una guerra absurda. Si realmente se buscara la justicia, se protegería la vida de todos, sin importar su sexo. Detrás de esta manipulación ideológica, está la agenda de las feministas radicales, a quienes no les importa la verdad, sino generar enemistad entre el hombre y la mujer evitando la construcción de familias solidas que puedan ser sustento de los valores morales y cristianos.