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Opinión

El miedo de los hombres

Olga Lucía Bustamante Madrid
Olga Lucía Bustamante Madrid
Columnista
28 de febrero de 2026

Al verte tan desesperado y triste quisiera llegar al fondo de tu corazón para que juntos develáramos verdades indiscutibles e irrevocables. La leyes humanas no rigen la vida misma, solo direccionan los comportamientos para promover una convivencia sana y una supervivencia llevadera. Llegamos desde un plano sagrado a este plano terrenal material, con una misión, y sí o sí, esta tiene un inicio y un final, que no depende de los profesionales de la salud, medicinas, maquinas, ni de la familia, ni del paciente mismo, ni de ti, ni de mí. Es una realidad que desnuda nuestra impotencia en un tema tan trascendental e inmenso, como es la existencia.

Al verte tan desesperado y triste quisiera llegar al fondo de tu corazón para que juntos develáramos verdades indiscutibles e irrevocables. La leyes humanas no rigen la vida misma, solo direccionan los comportamientos para promover una convivencia sana y una supervivencia llevadera. Llegamos desde un plano sagrado a este plano terrenal material, con una misión, y sí o sí, esta tiene un inicio y un final, que no depende de los profesionales de la salud, medicinas, maquinas, ni de la familia, ni del paciente mismo, ni de ti, ni de mí. Es una realidad que desnuda nuestra impotencia en un tema tan trascendental e inmenso, como es la existencia. Cuando descubramos que somos seres espirituales viviendo una experiencia física, para luego regresar a nuestro hogar de origen. Cuando tengamos la capacidad y la valentía de valorar la estancia en el plano terrenal como una experiencia pasajera para todos, aprovecharemos y disfrutaremos más a conciencia el día a día. Cuando aprendamos a agradecer cada prueba y cada aprendizaje, nuestra mirada a la realidad será más coherente. Entonces, cuando llegue la hora de partir, no lo veremos como un final, ni como un castigo al que temer, solo será una meta lograda: El regreso al regazo de nuestro Padre Espiritual Inconmensurable. Las lecciones mal aprendidas solo generan en nosotros apego y sufrimiento. Tengamos la esperanza de que los altos en el camino, llamados enfermedad, no necesariamente son terminales, solo oportunidades para retomar nuevamente el recorrido, aunque siempre será hacia una culminación futura, cercana o lejana. ¿Qué planes tiene el Creador para el final de nuestro paso por éste plano? Nadie lo sabe. Pero lo que si intuimos es que el día de la partida, nuestro corazón debe estar lleno de amor y fortalecido con unas, de las últimas palabras que dijo Jesús: “Hoy estarás conmigo en el paraíso”. El paso de este plano al otro es inevitable, nadie puede escapar a él. Los misterios de la vida muchas veces no los entendemos. Todo tiene su par opuesto la alegría del nacimiento y la tristeza de la muerte, son pasos inevitables que todo ser humano tiene que dar. Esos seres hermosos que pasaron por nuestras vidas, son ejemplo de la bondad del Creador. ¿Cuántas veces, sin ningún filtro, se desea la muerte a seres equivocados que han hecho daño, pero sus familias los quieren a su lado, también eternamente?