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Opinión

El jugador de fútbol que podría ser ejecutado

Daniela Pérez Vásquez Pérez Vásquez
Daniela Pérez Vásquez Pérez Vásquez
Columnista
22 de diciembre de 2022

En Irán, las protestas por Mahsa Amini cumplen tres meses. El futbolista Amir Nasr-Azadani enfrenta la pena de muerte, desatando repudio global. El deporte, ¿cómplice del régimen?

Por: Daniela Pérez Vásquez. Hace unos tres meses escribí una columna acerca de la trágica muerte de la joven Mahsa Amini en Irán por no usar el velo correctamente, y las protestas sociales que estallaron a raíz de ello, allí plasmé que “quizá estas protestas sean el resurgir de la Primavera Árabe (…) y el escalamiento de las tensiones en Teherán migre a otros países de la región que comparten el sentimiento de frustración de vivir bajo un régimen autoritario”. Pues bien, así fue. Las protestas ya completan más de tres meses en el territorio musulmán y los organismos de derechos humanos que monitorean la situación estiman que unas 450 personas han muerto, otras 14.000 han sido detenidas y unas 15 han sido sentenciadas a pena de muerte y a la ejecución, generalmente, pública. La ejecución (o ahorcamiento) podría ser el destino que le depara al jugador de fútbol iraní Amir Nasr-Azadani, de solo 26 años, quien participó en el Mundial de Catar y actualmente se encuentra siendo juzgado por el delito de “odio contra Dios” o moharebeh, por supuestamente cometer un asesinato en el marco de las protestas en apoyo a la mujer musulmana. Personalidades como Shakira, Falcao y hasta el presidente Gustavo Petro han rechazado la situación por redes sociales, a lo que las autoridades iraníes han respondido que la condena del joven es “fake news” puesto que el juicio no ha terminado y por ende aún no hay una sentencia. Lo cierto es que toda la situación es repudiable, los derechos humanos no gozan de garantía alguna en ese país y la ley Sharia es sumamente subjetiva, usando el nombre de Dios, les han arrebatado la vida a personas inocentes. El fútbol une a las personas y es un distractor para el pueblo cuando se está pasando por un momento difícil, pero, la historia ha demostrado que no hace frente a los gobiernos totalitarios y autoritarios, todo lo contrario, existe una extraña tendencia de los deportes, conocida como Sportswashing, a inclinarse por gobiernos de este tipo, como está sucediendo ahora con Catar y como sucedió hace unos años en Rusia, y hace más tiempo en la Italia fascista y en la Alemania hitleriana. A través del deporte, y especialmente del fútbol, no lograremos los cambios que anhelamos, este es solo una fachada para mejorar la dañada reputación de gobiernos cuestionables. Así las cosas, esperemos que el joven futbolista iraní y sus compatriotas puedan seguir luchando para alcanzar el camino a su libertad, ojalá que, con la ayuda de los grandes defensores de la democracia, y no como hasta ahora, que se han hecho los de la vista gorda mientras que miles de vidas inocentes se pierden en nombre de la religión o de dictadores enfermos de poder. Irán alguna vez fue rico, próspero y libre, y podrá volver a serlo.