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Opinión

El hogar nuestra primera escuela

Olga Lucía Bustamante Madrid
Olga Lucía Bustamante Madrid
Columnista
25 de julio de 2026

Muy poca atención le ponemos al amor propio, lo confundimos con aquella preocupación de satisfacernos cuando una necesidad aparece, cuando estamos al límite.

Muy poca atención le ponemos al amor propio, lo confundimos con aquella preocupación de satisfacernos cuando una necesidad aparece, cuando estamos al límite. En la realidad, cuando estoy cansado debería descansar, pero,… -acaso me pregunto-: ¿Es necesario este cansancio demoledor? ¿Estoy cargando con mis responsabilidades, o con las de otros? Entonces miro alrededor y veo que he barrido 3 veces, el tanque de la ropa vuelve a estar lleno y aún no he guardado la ropa que se está secando, es hora nuevamente de comer, he limpiado durante todo el día, y está sucio nuevamente. Por qué aquellos con quienes convivo tiran, ensucian, piden, mientras se deleitan sumergidos en su mundo. Solo se quejan ¡Estoy aburrido! “Quien tiene oídos que oiga y ojos que vean.” Dice la biblia. Hay distintas maneras de mirar la realidad. Miramos de acuerdo a las circunstancias. Diferente la mirada del magnate y del campesino, del médico y el enfermo, del patrón y el subalterno, de los padres y su descendencia. La misma realidad se ve diferente de acuerdo a los lentes y a la mentalidad de cada uno. La lectura personal crea la diferencia. Existe un punto de equilibrio marcado por el sentimiento de solidaridad y de justicia, que invita a hacer un alto y a pensar en el otro. Pero esta verdad se enseña y se aprende desde la niñez. No podemos esperar a que nuestros hijos crezcan para que graben en su disco duro el sentimiento de respeto y protección personal y por el otro. Es en el hogar donde aprendemos a amarnos y a amar. Amarnos incluye mirarnos, sentir que somos merecedores, es velar por nuestra propia integridad y salud física, mental y espiritual en equilibrio. En el hogar nace la mirada compasiva y complaciente, el uso de las palabras respetuosas. Se aprende la diferencia en los límites: entre deberes y derechos, obligación y compromiso, imposición o exigencia. Causas y efectos. Verdades y mentiras. Sueños y realidades. Salud y enfermedad. Deber y poder. Servicio y esclavitud. Si aprendí a amarme, puedo entender lo que es amar al otro. ¿Están los hogares de hoy formando en coherencia?