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Opinión

El gran ejemplo de un pequeño pueblo

Melissa Burgos Méndez
Melissa Burgos Méndez
Columnista
6 de diciembre de 2025

Una columna escrita a partir de la percepción de una vístante al municipio de Morroa-Sucre.

Conocí un pueblo en Sucre llamado Morroa que me sorprendió enormemente. Su limpieza y su orden no eran obra de una administración milagrosa ni de recursos ilimitados, sino de la gente. Y es ahí donde entendí la fuerza más poderosa que existe: el sentimiento de pertenencia. Es lo que transforma un conjunto de casas en un verdadero hogar y un territorio en una patria chica. Cuando la gente siente su pueblo como una extensión de sí misma, la mentalidad cambia: deja de esperar a que "la administración" actúe y empieza a cuidar, a construir y a actuar por sí misma, porque el bienestar del lugar es el bienestar propio. El caso de Morroa es la prueba viva de esto. Las calles impecables no vienen del camión de basura, sino del respeto del vecino que entiende que tirar un papel es una falta de respeto a su propia casa. El orden no es una obligación, es una manifestación de orgullo morroano por su cultura, sus tradiciones y sus tejedoras. La gente cuida lo que siente que es suyo. Este vínculo profundo es la raíz. Es saber que tus abuelos caminaron esas calles y que el futuro de tu terruño depende de ti. La pertenencia es vital porque genera resiliencia (un pueblo unido enfrenta las crisis con una fuerza inquebrantable) y activa la ciudadanía (el vecino comprometido no solo vota, sino que cuida el parque y exige a sus líderes). Morroa nos enseña una lección fundamental: el municipio más limpio y ordenado no es el que tiene más recursos, sino el que tiene más corazón puesto en él. Y ese capital humano es invaluable.