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Opinión

El Golfo de Morrosquillo: un destino que comienza a hacerse notar

Guillermo Antonio Borja
Guillermo Antonio Borja
Columnista
31 de marzo de 2026

Durante décadas, el Golfo de Morrosquillo fue para muchos un secreto bien guardado del Caribe colombiano: playas tranquilas y un ritmo de vida marcado más por el mar que por el reloj. Sin embargo, en los últimos años ese paisaje ha comenzado a transformarse en una tierra de oportunidades. El turismo, que antes llegaba de manera tímida y estacional,

Durante décadas, el Golfo de Morrosquillo fue para muchos un secreto bien guardado del Caribe colombiano: playas tranquilas y un ritmo de vida marcado más por el mar que por el reloj. Sin embargo, en los últimos años ese paisaje ha comenzado a transformarse en una tierra de oportunidades. El turismo, que antes llegaba de manera tímida y estacional, hoy se ha convertido en una fuerza económica capaz de generar empleo, dinamizar negocios locales y transformar la dinámica de las comunidades que han habitado esta región por generaciones. El crecimiento turístico del Golfo no solo se mide en más visitantes o en nuevas construcciones frente al mar. También se refleja en el surgimiento de emprendimientos locales y en un fenómeno que hace apenas una década era poco visible: hoy nombres como Tolú y Coveñas se escuchan con frecuencia en el interior del país como alternativas reales al momento de elegir un destino para vacacionar. De acuerdo con cifras del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, así como con reportes del DANE y FONTUR, el turismo en los destinos de sol y playa del Caribe colombiano ha tenido un crecimiento sostenido después de la pandemia. Este proceso ha estado acompañado por inversiones públicas que superan 1,4 billones de pesos a través del Pacto Territorial del Golfo de Morrosquillo, destinadas a infraestructura turística, recuperación de playas y fortalecimiento de la competitividad del destino. Pero el crecimiento también trae retos. Si el objetivo es consolidar el Golfo como un destino competitivo, la región necesita avanzar en formación para la atención al visitante, gastronomía y actividades recreativas. El turista moderno ya no busca únicamente una habitación con vista al mar; busca experiencias memorables que justifiquen aquello que decidió pagar. También existe un elemento clave: la relación entre lo que el visitante paga y lo que percibe que recibe. Casos como el de Cartagena, donde algunos turistas denuncian abusos en tarifas o malos tratos, demuestran que la reputación de un destino puede deteriorarse rápidamente. El Golfo de Morrosquillo tiene todo para consolidarse como uno de los destinos turísticos más importantes del Caribe colombiano. Pero ese futuro dependerá de que creamos en nuestra región y apostemos por un desarrollo turístico basado en calidad, respeto al visitante y visión de largo plazo. El Golfo de Morrosquillo ya despertó; ahora el desafío es que su crecimiento sea tan sostenible como su belleza.