
El deber ciudadano

Una votante explica por qué apoya a Donald Trump para presidente, destacando sus acciones pasadas y sus posturas conservadoras. Critica a Kamala Harris y las políticas de izquierda.
Por Selma Samur de Heenan Participar en el sistema democrático de Estados Unidos por medio del voto, es un derecho que he venido ejerciendo con cuidado y sensatez, y parar ello busco toda la información posible que me lleve a sustentar mi decisión. Próximamente votaré para Presidente, por el candidato Republicano, y lo haré convencida de que es la única opción que tengo. Donald Trump no es perfecto, pero del conjunto de sus planteamientos, comparto sus decisiones en temas fundamentales. En su pasada presidencia, cumplió con la mayor parte de lo prometido en campaña. Tiene claridad de objetivos y capacidad para alcanzarlos. Dejó todas las evidencias de un excelente gobernante, que no ofrece peligro alguno para la democracia ni para otros países. Que se preocupa por el bienestar real de todos los ciudadanos, no solo de los que votaron por él. Demostró también que no está de acuerdo con las políticas de género, woke y progres, porque defiende la vida y a los niños, mientras promueve la libertad de culto y expresión. Durante su gobierno no propicio ningún encuentro bélico; la economía floreció, y la inflación se mantuvo bajo control. Está a favor de la familia como Dios la estableció, entre un hombre y una mujer abiertos a la fecundidad. Y se ha comprometido a respetar y propender por la conservación del cristianismo como la base fundamental de la Nación. Trump hizo una buena elección en cabeza de su fórmula a la Vicepresidencia. Se trata del Senador JD Vance, un hombre joven con un testimonio de vida impactante que reconoce con humildad. Como católico practicante sus postulados políticos son coherentes con la fe cristiana. Los enemigos de Trump, mejoran su reputación. Son los Clinton, los Obama, medios no independientes, los movimientos LGBTIQYX, los promotores de la ideología de género, y claro, los tiranuelos corruptos del tercer mundo. Kamala Harris, la candidata demócrata, representa todo lo contrario. Realmente es inexplicable cómo logró llegar a ser Vicepresidente teniendo tan pocas ideas claras para expresar, y mucho menos para desarrollar. Ella, y su nefasta formula vicepresidencial, el gobernador de Minnesota, Tim Walz, son la antítesis de mi pensamiento, pues en ellos veo condensadas todas las políticas de la izquierda extrema con ideologías inentendibles que echan por tierra cualquier argumento moral que se les presente, compatibles además con el deber ciudadano.