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Opinión

El contrato estatal como un dinamizador de la economía

Hernando Montalvo García
Hernando Montalvo García
Columnista
15 de mayo de 2025

De acuerdo al DANE, El PIB Nacional en el año 2024 arrojó un crecimiento de 1,7% anual, llegando este a 1.700 billones de pesos.

Por Hernando Montalvo García De acuerdo al DANE, El PIB Nacional en el año 2024 arrojó un crecimiento de 1,7% anual, llegando este a 1.700 billones de pesos. De este porcentaje todos los departamentos de la Costa Atlántica reportan solo una participación del 15,63% al PIB Nacional. La participación en el PIB Nacional de cada departamento es la siguiente: 1. Atlántico 4,47%; 2. Bolívar 3,59%; 3. Cesar 2,20%; 4. Córdoba 1,77%; 5. Magdalena 1,38%; 6. La Guajira 1,28%; 7. Sucre 0,80%; y 8. San Andrés y Providencia 0,14%. La contratación pública como instrumento dinamizador de la economía nacional, representa para los países de América Latina el 20% del PIB, y para el caso de Colombia el 15%, es decir que el contrato estatal es una clara figura que promueve la economía en nuestro país. No obstante, para que el contrato estatal pueda generar un impacto en la económica de un municipio, departamento y nación tiene que ser real, efectivo y eficiente, por lo tanto, la tarea de los representantes legales de las entidades territoriales no solo debe ser suscribir contratos estatales, sino lograr la ejecución correcta y completa de dichos contratos, pues con esto se activa la economía y se cumple el fin del contrato estatal, que es el interés general. Un contrato estatal con suspensiones reiteradas, sin ejecución y la inexistencia de procesos de incumplimiento por parte de las entidades públicas, en donde incluso puede finalizar una obra pública en un “elefante blanco” trayendo como consecuencia una parálisis a la economía local. También lo es un contrato que no cumpla los principios de eficiencia y eficacia de la responsabilidad fiscal, pues la inversión estatal tiene que verse reflejada en resultados concretos, reales y calificables, pues de nada le vale a un municipio o departamento celebrar contratos que solo generen gastos y no contribuyan en nada a la causa del contrato estatal, que es la satisfacción del interés general y la ejecución de los servicios pública, como por ejemplo los contratos de papel, excesos de gastos logísticos, celebración de todo tipo de eventos de manera repetida, sobrecostos los ítems contratados, y contrataciones en general de no cumplen el principio de austeridad. Por ende, y teniendo en cuenta que los departamentos de la región caribe aportan solo el 15% del PIB Nacional, se le recomienda a los alcaldes y gobernadores dinamizar la economía de sus territorios, a través del contrato estatal; unas buenas prácticas serían 1) Realizar contrataciones efectivas que tengan como fin resultados reales, concretos, calificables y determinados; 2) Evitar a toda costa la parálisis del contrato estatal, estos son las reiteradas suspensiones y la no ejecución del contrato; y 3) Realizar contratos que impacten la economía de manera directa. En lo que respecta a este último punto, un claro ejemplo son los contratos de obra pública, pues además de ser perceptibles promueven el empleo de mano de obra calificada y no calificada, el suministro de materiales de construcción, transporte de personal y materiales, entre otros. En conclusión, el contrato estatal tiene que verse como un instrumento de desarrollo regional, los recursos públicos deben ejecutarse en su totalidad con las buenas prácticas de la contratación pública, y así también podremos lograr que el contrato estatal sea un efectivo dinamizador de la economía regional que permita incidir una mayor participación del PIB a Nivel Nacional, como por ejemplo Atlántico, que pasó de aportar 2,80% al PIB a Nivel Nacional en el 2006 al 4,47% en el 2024, superando a Bolívar que para aquel momento su aporte era superior, y actualmente es el segundo departamento que más aporta al PIB Nacional con Bolívar 3,59%